Contradicción abortista: salvar a uno y matar a miles
¿Por qué los mismos que se declaran abortistas celebran la intervención quirúrgica que ha salvado en Barcelona un feto de 26 semanas de embarazo que tenía obstruidos los bronquios?
Daniel Arasa ForumLibertas.com
El no nacido como paciente
José María Pardo
        La semana pasada muchos medios de comunicación de toda España informaban ampliamente de un éxito médico de los hospitales Clínic y Sant Joan de Déu de Barcelona. Por medio de una operación pionera en su género, una endoscopia fetal, habían salvado un feto de 26 semanas de embarazo que tenía obstruidos los bronquios.

        Con esta intervención en el seno de su madre por medio de un conducto de 2,5 milímetros a través de la tráquea, los médicos habían eliminado en el feto la obstrucción bronquial que llenaba de líquido el pulmón, el cual crecía de forma desorbitada y estaba desplazando el corazón. La pequeña Alaitz se había salvado. Nació normalmente y vive como cualquier otro pequeño de su edad.

        La noticia se hizo pública estos días ante las cámaras y una amplia representación de prensa cuando la criatura tiene ya 17 meses y ha pasado tiempo suficiente para comprobar que las consecuencias del acto médico han sido totalmente exitosas y no ha habido efectos negativos.

        La noticia llena de alegría. En primer lugar por la niña salvada y sus familiares, y también porque abre esperanzas de futuro a otros muchos. Y, además, porque es una muestra de que la medicina en Barcelona, en Cataluña, en España, es puntera en el mundo.

        Una pequeña anotación, sin embargo: algunos de los informadores, comentaristas y medios de comunicación que justificadamente celebraron el hecho, se han mostrado en muchas ocasiones fervientes abortistas. Si la madre de esta misma pequeña que se ha salvado hubiera abortado al detectarse la anomalía lo hubieran considerado lo más normal del mundo e incluso aplaudido, porque justifican el aborto eugenésico, o, simplemente, el “derecho a decidir” que permita liquidar el nasciturus y hacer de ello tabla rasa sin más argumentos.

        Es una gran contradicción. Quizás en algunos una actitud hipócrita. De un lado la disposición a que la sociedad destine los máximos recursos y esfuerzos para salvar una criatura en el seno de su madre, ¡y está muy bien! , y por el otro lado promover la liquidación de muchos millares de otras criaturas con la mayor naturalidad, sin pestañear. Salvar a uno y matar a miles.

        Suscita algunas preguntas: ¿Cuál es su concepto de persona? El que está en el seno de su madre, ¿es un ser humano o no? ¿Es posible que para algunos estos asuntos interesen sólo como medio de experimentación sin que la persona cuente demasiado?