Admirable operación de limpieza de Benedicto XVI
Diego Contreras
La llamada de Dios: anécdotas, relatos y reflexiones sobre la vocación
Alfonso Aguiló

        Desde 1995 se han denunciado en Alemania 210 mil casos de abusos sexuales de algún tipo. De ellos, 94 (noventa y cuatro) afectan a personas o instituciones de la Iglesia católica. Eso supone el 0,044 por ciento. El dato lo ofrece el veterano periodista Luigi Accattoli en un artículo publicado en Liberal (9 de marzo -file en pdf). (El cálculo del porcentaje es mío).

        Antes de seguir adelante, subrayo –para evitar equívocos– lo que ya he dicho aquí varias veces: un solo caso ya es demasiado. No se trata, por tanto, de hacer un ranking ni de ver quien se ha comportado peor. Pero al mismo tiempo, es preciso reconocer que –a juzgar por los titulares de prensa de estos días–, se diría que la gran bestia negra es la Iglesia católica y sus depravados ministros.

        “Es fácil explicar el ensañamiento de los medios sobre el clero católico”, dice Accattoli. “El mundo de los periodistas apoya espontáneamente la 'revolución sexual' e individua fácilmente en el clero católico la mayor resistencia a tal orientación, de aquí el ímpetu con el que da resalto –si puede– a las contradicciones”. Es una observación interesante de una persona que lleva cuarenta años trabajando en diarios como La Repubblica y Corriere della Sera.

        Dejando de lado lo que puedan decir o hacer los demás, resulta admirable la "operación limpieza" que está llevando a cabo Benedicto XVI, de la que ya habló en el memorable Via Crucis de 2005 (escrito por el cardenal Ratzinger y seguido por Juan Pablo II, pocos días antes de morir, desde la capilla de su apartamento).