El Estado de Nueva York también dice ‘no’ a las bodas gays
Cuna del ‘gay power’ y del homosexualismo político, se suma a California y Maine; “Esta es una gran victoria”, señala la Organización Nacional para el Matrimonio.
Nueva York, cuna de la libertad sexual y del ‘gay power’, ha dicho ‘no’ a las bodas homosexuales. El senado del Estado de Nueva York se pronunció la semana pasada en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo.
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Rafael Hernández Urigüen

 

 

 

 

Una confirmación no poco importante

        A pesar de ser el centro mundial del homosexualismo político y el lugar donde arrancó el movimiento gay, que posteriormente se extendería a todo el mundo; a pesar de que el lobby homosexual cuenta en ese Estado con grandes recursos económicos y el respaldo de los medios de comunicación, el Estado de Nueva York ha rechazado este tipo de uniones.

        Del análisis de la votación se deduce que los representantes republicanos fueron apoyados por hasta seis de los demócratas, que prefirieron volver la espalda a su propio partido en un asunto con el que no están de acuerdo.

        Los seis ‘tránsfugas’ proceden de concejos más conservadores del territorio donde se encuentra una de las ciudades del mundo con un censo mayor de personas homosexuales.

        Cabe recordar que la ciudad de Nueva York se halla en el extremo sur del Estado que lleva su mismo nombre y que abarca una gran extensión hacia el norte de la metrópoli por excelencia.

“Una gran victoria”

        La noticia fue recibida con gran alegría por los representantes de entidades y grupos pro familia convencional. “Esta es una gran victoria”, aseguró Brian Brown, director ejecutivo de la Organización Nacional para el Matrimonio, según informaba este domingo, 13 de diciembre, el diario El Mundo.

        “Se han puesto los clavos en el ataúd que entierra la idea de que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una causa justa [...] la gente de Estados Unidos no aprueba esta medida”, añadió en referencia al matrimonio homosexual.

Una minoría insignificante

        Hay que recordar que en Estados Unidos hay actualmente cinco estados donde el matrimonio gay es legal: Massachussets, con casi 6,45 millones de habitantes, Connecticut (3,5 millones), Vermont (622.000), Iowa (casi 3 millones) y Nuevo Hampshire (1,3 millones). El conjunto de la población de estos cinco estados apenas supone el 5% de la población total estadounidense.

        En todos los casos fueron decisiones tomadas más por los propios gobiernos, bajo la presión del homosexualismo político, que por los ciudadanos. En aquellos estados en que se ha realizado un referéndum sobre el tema, o se han contrastado las decisiones judiciales o legislativas, como son California o Maine, los ciudadanos han dicho ‘no’ a las bodas gay.

        Así, el paso dado ahora por el Estado de Nueva York viene a coincidir con los seguidos anteriormente por esos dos estados.

        Primero fue California, cuando la Corte Suprema respaldó la prohibición del matrimonio homosexual en mayo de 2009, una decisión que ya se había tomado en noviembre del año anterior. Luego siguió Maine, donde sus votantes rechazaron las bodas gays hace apenas un mes.

        Estas decisiones, contrarias al matrimonio entre personas del mismo sexo, vienen a resaltar la anomalía que representa España en el contexto internacional. Una anomalía donde, por ejemplo, la presión del lobby gay puede conseguir que Trinidad Jiménez quiera llevar la educación sexual a niños de 11 años.