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Al ministro y a la mujer |
Desde
ayer, quien ordene a una mujer sacerdote será automáticamente
excomulgado, así como la mujer que reciba el Sacramento del Orden,
según un decreto general de la Congregación para la Doctrina
de la fe del Vaticano. El documento, que salió ayer a la luz
en el diario del Vaticano, "L´Osservatore Romano", tiene
validez desde su misma aparición en este medio. El prefecto de
la Congregación, el cardenal William Levada firma, junto al arzobispo
titular de Sila y secretario del dicasterio vaticano, Angelo Amato,
el documento con el que se tutela la validez y la naturaleza del Orden
Sagrado, para evitar las ordenaciones "ilegítimas"
a mujeres, como sucedió en el pasado en países como Suiza,
Canadá, EE.UU., Austria y Alemania.
A través de este decreto general, estos "desafíos" al Vaticano carecerán de validez para la Iglesia Católica. Según se lee en el documento, "la Congregación para la Doctrina de la fe, para tutelar la naturaleza y validez del sacramento del Orden Sagrado, en virtud de la especial facultad a ella conferida por la suprema autoridad de la Iglesia, en la Sesión Ordinaria del 19 de diciembre de 2007, ha decretado que tanto quien confiera el orden sagrado a una mujer, como la propia mujer que haya intentado recibir la ordenación, incurren en la excomunión latae sententia, reservada a la Sede Apostólica". "Latae sententiae" es un término técnico del derecho canónico de la Iglesia católica por el que se indica una pena canónica ligada, no sólo a la declaración, sino también al hecho cometido. Pero el cardenal Levada va más allá, y en el decreto establece asimismo que "quien haya conferido el orden sagrado a una mujer, o si la mujer es una fiel sujeta al Código de los Cánones de las Iglesias orientales, será castigado con la excomunión mayor, cuya remisión se reserva a la Sede Apostólica". Por esta disposición, esta norma es válida para todo rito de comunión con Roma. | |||||
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