De monjita en monjita XXIV (Pequeño periodista)
Chuy es el periodista imaginario del siglo XX que después de entrevistar a la madre Teresa de Calcuta se embarcó en una aventura que le está llevando a través de los siglos…

Arturo Guerra
Después de esta vida (5ª ed.)

 

 

 

Las mamás están en el Cielo

        …Marché a Cartago, norte de África, 251. Era verano. La persecución de Decio estaba detenida. De haber llegado yo antes, hasta me hubieran podido confundir con un cristiano... “¡Válgame Dios!” –diría mi mamá...

        Me encontré a un niño como de unos ocho años. Le pregunté:

        – Oye, ¿dónde puedo encontrar a Cipriano?

        Me señaló con su dedo una casa a unos 30 metros de ahí. Saqué de mi mochila una paleta. En mis salidas de la oficina siempre solía traer algunas: en ocasiones un niño puede ser la pieza clave para tener acceso a una información de primera página. Esta vez se la di a aquel muchacho en señal de agradecimiento.

        El niño la tomó extrañado en sus manos. No le era familiar la envoltura, ni el palito de plástico. Le aseguré que era un dulce que venía de un reino muy lejano, y que sabía muy rico. Le expliqué cómo se abría y se consumía, y me despedí de él recomendándole que antes de comérsela avisara a su mamá de aquel obsequio, para que no le regañara por haber aceptado un regalo de extraños. Él me dijo:

        – Mi mamá está en el cielo.

        – Lo siento, niño, no sabía que tu mamá...

        – Sí, hace poco los soldados romanos se llevaron a mi mamá porque no quiso adorar a los dioses paganos. Ahora ella está en el cielo, con mi otra mamá, y desde ahí me cuidan las dos.

        – ¿Tu papá se casó dos veces?

Admiración y sorpresa

        – El niño se rió y me dijo:

        – No, señor... ¿A poco no sabes que todos tenemos dos mamás? Una, la de la Tierra y otra la Virgen María, la mamá de Jesús, que también nos quiere y nos cuida a nosotros porque Jesús es nuestro hermano, ¿no?

        – ¡Ah! Ya entiendo... Bueno, niño, gracias por todo.

        – Gracias por el dulce, señor. Oye, señor, ¿y tú cómo te llamas? ¿Por qué llevas esas ropas tan raras?

        – Bueno... Me llamo Chuy. ¿Y tú?

        – Pedrito... Oye..., pero también tu nombre me parece muy raro.

        – Bueno, lo que pasa es que Chuy viene de Jesús.

        – ¿Jesús?... Pero si Jesús es Diosito... ¿Cómo puedes tener este nombre?

        – Bien, Pedrito, mira, en el reino de donde yo vengo se acostumbra poner el nombre Jesús a algunos niños.

        – O sea que tú y los de tu reino quieren mucho a Diosito.

        – Bueno... eh... sí... algunos... ¡Pero, oye, Pedrito, me tengo que ir a ver a Cipriano! Perdona que te deje, adiós y gracias.

Demasiados dogmas

        – Adiós, señor Chuy, gracias por la...

        – Paleta.

        – Sí, eso, gracias.

        Por primera vez en el viaje, el entrevistador no había sido yo.

        Toqué la puerta de Cipriano y me abrió él. Lo saludé:

        – Señor Cipriano, no sé si tenga un tiempo para responderme una cuestión.

        – Pasa, tiempo para recibirte tengo, lo que no sé es si podré ayudarte.

        – Señor Cipriano, ¿por qué su Iglesia produce tanto dogma? ¿No se le hace que es iluso pretender petrificar lo siempre cambiante?

        – ¿Se te hacen muchos, hijo? Mira, te va a ayudar más conocer la vida de Ireneo. Él murió cuando yo era muy pequeño; algunos afirman que nació unos años antes, pero mi mamá siempre me contaba que ella lo conoció cuando yo era apenas un muchachito.

"Contra los herejes"

        “Con lo fácil y práctico que es tener un registro civil” –pensé para mis adentros... Me despedí:

        – Bueno, señor Cipriano, gracias.

        Salí de ahí. Caminé un poco, me senté, extraje mi libro del equipaje y localicé rápidamente a Ireneo.

        Cuando parecía que algunas comunidades cristianas iban a quedar fuera de la comunión con Roma por su desacuerdo en la fecha de la celebración de la Pascua, Ireneo habló con el papa Víctor a favor de la unidad de la Iglesia a pesar de las disputas. La Pascua es, al parecer, la fiesta cristiana por excelencia. La verdad, no sé exactamente qué celebran, ni lo especificaba el santoral y no me sentía como con ganas de consultar el diccionario. En 177 Ireneo estuvo en Roma para presentarle al papa Eleuterio el problema del montanismo, una herejía. También, escribió Contra los herejes, una obra vasta que explica la fe católica de cara a las desviaciones producidas en el correr de los años. Ireneo sucedió al obispo anciano de Lyon, mártir en la persecución a los cristianos de la ciudad en 177… (Continuará).