De monjita en monjita XVIII (Una frontera más / Un mapa)
Chuy es el periodista imaginario del siglo XX que después de entrevistar a la madre Teresa de Calcuta se embarcó en una aventura que le está llevando a través de los siglos…

Arturo Guerra
Don Bosco

 

 

 

 

Cartas sin respuesta

        …Quedlimburgo, 968. Había ya cruzado la frontera del año mil. Para celebrarlo, un poco de Kolbe...

        Tras dejar el campo de Schildberg volvieron a Niepokalanów y se la encontraron saqueada. Poco quedaba. Kolbe escribió una carta al oficial de distrito alemán de Sochaczew, para pedirle permiso de seguir publicando El Caballero, con las pocas máquinas desvencijadas que habían sobrevivido:

        “El único objeto de esta revista es la difusión en las almas del amor y la devoción a la Inmaculada. Creemos firmemente que vive en el Paraíso y que ama a todas las almas de esta tierra, aunque no todas conozcan o recuerden su amor tal y como Ella lo merece [...]. Deseamos dirigirnos a todas las almas del mundo en todas las lenguas para describir las gracias que derrama en los corazones [...]. Hasta ahora ‘El Caballero’ sólo se publica en latín, polaco, italiano y japonés, mientras que las hojas de inscripción a la milicia mariana se imprimen en trece lenguas, es decir, en polaco, inglés, árabe, checo, latín, flamenco, holandés, japonés, francés, lituano, alemán, portugués e italiano; de todos modos, no querríamos omitir, con el tiempo, ninguna de las demás lenguas habladas comúnmente en toda la tierra [...]. ‘El Caballero’ está exclusivamente al servicio del amor; y, si en algún momento llegara a faltar en el menor detalle a la caridad cristiana, sería ciertamente contrario al espíritu de la milicia y a las intenciones de los superiores de nuestra Orden. La política no forma parte de los fines de la milicia, como lo demuestran los estatutos que se acompañan; por lo tanto, ‘El Caballero’, que es su revista oficial, tampoco se ocupará de ella”.

        No hubo respuesta. A los tres meses escribió de nuevo:

        “Dentro de cien años, de doscientos, no viviremos ni usted ni yo. Entonces se habrán resuelto todos nuestros problemas, incluidos los más importantes, y sólo quedará uno: ¿existiremos aún en ese momento? ¿Y dónde? ¿Seremos felices? Y esto se puede aplicar a todos los hombres. Cada hora que pasa nos acerca más a ese tiempo. Nuestra revista se ocupa de temas de este tipo”.

        Sin éxito...

        …

Religión y superstición

        Interrumpí la lectura para iniciar mi búsqueda y al cabo de un rato me topé con una monja reina ya anciana de más de 70 años:

        – Buenas tardes, señora Reina.

        – La verdad que ya hace años dejé de ser reina.

        – Bueno, bueno... Soy un peregrino del mundo que de camino se complace en preguntar.

        – Preguntar desde la sinceridad es saludable.

        – Señora Matilde, ¿no le parece que en todos estos siglos, que bien pudiéramos llamar algo así como... edad media, la humanidad está viviendo en una intensa oscuridad y sumida en una terrible superstición?

        – Buen caminante, yo, la verdad, no me siento supersticiosa. Pero, mira... ¿por qué mejor no conoces la vida de Odón de Cluny? Ya hace tiempo que murió. Yo habré tenido unos 26 años.

        – Bueno, a ver qué puedo hacer.

Espiritual e intelectual

        – Que Dios te guarde.

        – Gracias.

        Salí y me senté en el suelo recargándome en una de las robustas paredes del monasterio. Hacía frío. Mucho... Saqué mi magullado santoral para buscar al tal Odón. Primero lo intenté, fallidamente, en la H...

        Odón entró de monje en el monasterio de Baume les Messieurs, en la Borgoña francesa. Luego le nombraron abad de Cluny, aquella famosa abadía que llegó a constituirse en centro espiritual e intelectual del monaquismo europeo durante varias generaciones. (Famosa según el santoral..., por primera vez la palabra Cluny cruzaba mis oídos). Odón emprendió numerosos viajes con el fin de asegurar la buena marcha de distintos monasterios. También fue consejero de dos papas: León VII y Esteban IX.

Evangelización ¿destrucción de culturas?

        Por tanto a Cluny, Francia, año 927.

        Era un monasterio, enorme, con varias torres. Toqué a la puerta. Abrió un monje anciano que apenas oía. Pregunté, a gritos, por el abad. Me invitó amablemente a esperar en un incómodo asiento. A los diez minutos me hicieron pasar a una especie de biblioteca y enseguida estaba saludando al señor Odón:

        – Qué gusto saludarlo. Quiero felicitarlo por su hermoso convento.

        – Gracias, hijo, pide al Señor para que las almas que habitan la abadía sean hermosas en amor a Dios y al prójimo.

        – Bueno, señor Odón o... su reverencia Odón... La verdad no sé cómo dirigirme.

        – No te preocupes mucho. ¿En qué puedo ayudarte? El hermano portero me avisó que nos visitaba un peregrino de extraña vestimenta... ¿De dónde vienes?

        – Mire, vengo de un reino muy lejano, por el camino que lleva a los pueblos bárbaros. Mi rey, hace ya tiempo, me encargó visitar tierras extranjeras para recabar informaciones de interés.

        – Tu rey, parece, anda tras la sabiduría.

        – Señor Odón, al empeñarse ustedes los católicos en irradiar sus ideas y principios, ¿no le parece que están perpetrando un atentado a la cultura hasta aniquilarla cuando logran sus propósitos?

        – Veo tu poca familiaridad con la Cristiandad. Indaga sobre la vida de Metodio. Creo que yo tenía seis años cuando fue llamado a la casa del Padre.

        – ¿A la casa de cuál padre?

        – Me refiero a Dios, nuestro Padre y Creador.

        – Ah, entiendo.

        – Oye, por cierto... ¿Por qué no me dejas un mapa de tu reino para ir a fundar ahí un monasterio?

De la política al monasterio

        – Gracias, señor Odón por sus informaciones. En cuanto al mapa, la verdad no tengo uno, pero si se alarga mi estancia en Cluny, con gusto le diseño uno. No crea que es tan fácil llegar a mi reino.

        Fue mi respuesta diplomática. Partí y me fui a la taberna más cercana. Mientras me atendían, hojeé el libro hasta dar con el Metodio en cuestión.

        Metodio nació en Tesalónica, ciudad de Grecia. Se enroló en la carrera política. Al ser nombrado gobernador de una provincia de Bizancio, renunció a todo para irse de monje. Qué raro: cuando más bien les va, se van de monjes... Se llamaba Miguel y al cambiar de vida adoptó el nombre de Metodio. No se le puede separar de su hermano Cirilo. Los dos fueron misioneros en las regiones eslavas. Supieron adaptarse a la cultura para transmitirle el Evangelio. Tradujeron la Biblia, el Misal y el ritual litúrgico a la lengua eslava y se inventaron un alfabeto que ha conservado siempre el nombre de cirílico. El ruso funciona con estos caracteres. Los países eslavos les consideran padres de su lengua y de su cultura. Sus esfuerzos de adaptación les valieron numerosas sospechas. Algunos les acusaban de desvirtuar el catolicismo. Se vieron obligados a ir a Roma para defender su causa. El mismo papa, Adriano II, cerró las sospechas y bendijo el trabajo de los dos misioneros… (Continuará).