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El objetivo principal, y con diferencia, es el encuentro con los jóvenes, en particular con los que proceden de este área del mundo, Oceanía y el Sudeste asiático, que en general tienen menos oportunidades para verlo. Emprende este gran viaje, que para él es ciertamente trabajoso y cansado, manifestando su disponibilidad y compromiso para continuar con la gran tradición de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Tengo que decir que los organizadores han hecho un gran trabajo. Hemos tenido reuniones en Roma cada dos o tres meses, en las que informaban y pedían consejos. Han hecho todo lo que han podido y han tratado de elaborar algunas ideas nuevas. Han lanzado la idea de enviar mensajes a los teléfonos móviles con palabras que pronunciará el Papa durante el viaje. Espero que el resultado sea el que el Papa y los jóvenes se esperan. No podemos esperarnos números enormes de participación, pues hay que ir muy lejos. El número de jóvenes de otros continentes será limitado. Pero los organizadores están contentos. Decían que se esperan para la Misa final unos 500.000 jóvenes, que es más de lo que en un primer momento se podía pensar. El Papa dará un mensaje de esperanza y de alegría: los jóvenes son el futuro de la Iglesia y del mundo. Les presentará el encuentro con Cristo para afrontar el futuro con fe y confianza.
Para la Iglesia este viaje será sumamente importante, lo será el que el Papa recorra decenas de miles de kilómetros para llegar hasta allí. Los obispos apreciarán mucho la presencia alentadora del Papa. La Jornada tendrá un fuerte impacto para el futuro de la Iglesia en el país.
Para muchos, el Papa siempre es un descubrimiento. Los australianos y las personas del área es la primera vez que lo verán. Desde su primera Jornada Mundial de la Juventud, en Colonia, en 2005, vimos su gran capacidad para comunicarse con ellos, con un estilo particular. Pudimos ver la gran atención de las masas de los jóvenes para escuchar lo que el Papa les quería decir. Y el Papa manifestó un gran respeto por ellos, un gran sentido de la atención; y con una gran riqueza de contenidos, con discursos claros y exigentes. Y hemos visto también una gran atención de los jóvenes por lo que el Papa les dice. Siempre nos quedarán grabadas las imágenes de los jóvenes que le rodearon y le abrazaron en el estadio de Sao Paulo, en Brasil, o el encuentro que mantuvo con una comunidad de recuperación de antiguos toxicómanos en ese país. Fue también conmovedor su encuentro con los jóvenes en los Estados Unidos. Por tanto, vemos cómo el Papa, que es un profesor, un intelectual, se encuentra muy a gusto en medio del afecto y de la expresividad de los jóvenes. Y él se siente agradecido por tener la oportunidad de comunicarse con ellos.
Muchos señalan que al Papa se le ve cada vez más a gusto en su figura como pastor. Personalmente no comparto mucho esta percepción, pues yo he visto cómo siempre se sentía identificado con su misión de pastor. Es verdad que cada vez vemos más gestos espontáneos en los que el Papa manifiesta su simpatía, su sonrisa, y su gratitud a la gente. Creo que veremos ulteriores pasos en esta dirección. | |||||
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