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Envolvieron
el cuerpo de Jesús en lienzos perfumados con aquella
mezcla de aromas, según la costumbre de enterrar de los
judíos. Cerca del lugar donde crucificaron a Jesús
había un huerto, propiedad de José de Arimatea,
y en el huerto un sepulcro donde nadie había sido enterrado.
Dado que era la preparación de la Pascua de los judíos
y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús
(Jn. 19, 40-42).
(video duración 4' 24").
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