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Científicos aprueban un milagro atribuido a la intercesión del periodista Lolo
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Pues sí, hoy hace un mes justo se declararon las virtudes heroicas de Lolo. En esa ocasión! , el Papa nos recibió a los postuladores y ese mismo día firmó el decreto de virtudes heroicas de Lolo. Es praxis de la Iglesia que nunca se estudie un milagro si antes no se ha reconocido la vida y virtudes de la persona. Hoy se ha reunido la consulta médica y ha dado su voto positivo. Ahora queda por reunir a una comisión los teólogos para que analicen si este científicamente inexplicable ha tenido por invocación a Dios a través de la intercesión de Lolo, y que no hay otras razones además para la inexplicabilidad de la curación. Después los cardenales volverán a estudiarlo. Solo después el Papa puede firmar el «sí» al milagro.
El milagro, ahora ya se puede decir, es la curación del niño Rogelio de Haro Sagra de fallo multiorgánico por sepsis a Gram negativos (1972). Era un niño de un año y medio en el año 1974 (en el 1971 murió Lolo). Tiene apendicitis, peritonitis, lo operan, se le complica, le tienen que extirpar metro y medio de intestino. Se le complica la situación con vómitos. El abuelo lleva la mortaja para enterrarlo en el pueblo natal. Le ponen el crucifijo de Lolo y a los tres o cuatro días estaba en su casa. No es un milagro momentáneo, es un milagro «quadmon», es decir, la terapia aplicada no es suficiente para obrar el fruto. Hoy es un gran mocetón y un árbitro de tenis y ha testimoniado.
Es una frase preciosa del hermano Roger de Taizé. En una visita que hizo recién concluido el Concilio Vaticano II, Concilio que Lolo sigui&! oacute; día a día. El fundador de la comunidad ecuménica le visitó y cuando vio su figura esquelética, sin ningún movimiento, ciego y que sin embargo, era de esa productividad en escritos y productividad apostólica, no tuvo más remedio que decir que era «un sacramento del dolor».
Lolo era un enamorado de la vida, tan enamorado que hablaba de cualquier cosa, de lo que pasaba en la calle y jugando los niños; de lo que pasaba en la ciudad por la situación minera de Linares... Lolo era un defensor de la vida. Él sabía que en cualquier momento podía morir, pero que siempre tenía que estar haciendo lo que en sus manos estuviera para servir en el dolor, durara lo que le durara. | ||||||||
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