Sarkozy y el Papa constatan la buena sintonía de Francia con la Santa Sede
21.12.07 ABC
La religión y el origen de la cultura occidental
Christopher Dawson

        El Vaticano constató ayer "las buenas relaciones con la República francesa" al término de la primera visita del nuevo presidente, Nicolas Sarkozy, para una entrevista de media hora con Benedicto XVI en la que abordaron también "el futuro de Europa, los conflictos de Oriente Medio, los problemas de algunos países africanos" y "el drama de los rehenes", una clara referencia al largo de secuestro de Ingrid Betancourt por la guerrilla colombiana de las FARC.

        Aunque Sarkozy tiene muchas tablas y suele dominar el escenario, el mandatario francés confesó al saludar al Papa que "me conmueve estar aquí". Como sucede con la mayoría de los visitantes, la sencillez de Benedicto XVI le desarmó enseguida, y Sarkozy preguntó admirado al Papa donde había aprendido su correctísimo francés: "En la escuela, en Baviera", fue la respuesta.

Clima cordial

        El Santo Padre y el presidente francés hablaron en privado durante 25 minutos en un clima muy cordial, según el comunicado del Vaticano, que mencionó entre los temas abordados "la situación actual del país, y expresamente las buenas relaciones entre la Iglesia Católica y la República Francesa".

        La expresión "Iglesia Católica" en lugar de "Santa Sede" significa que las relaciones del Estado francés son buenas, no sólo con Roma, sino también con los obispos del país, a diferencia del desencuentro que existe en España por temas de gran envergadura.

        Al término de la entrevista, el presidente francés regaló al Papa un ejemplar de su libro "La República, las religiones, la esperanza", con encuadernación de lujo en cuero, y recibió a cambio las medallas del Pontificado.

        A diferencia de otros presidentes franceses que mantenían una actitud más fría con la Iglesia, Nicolas Sarkozy acudió ayer a la basílica de San Juan de Letrán para tomar posesión de su sitial de canónigo de honor, un acto que disfrutó a ojos vistas lo mismo que su visita al Vaticano.

        Poco antes del viaje, el portavoz del presidente francés había declarado que "el Vaticano es muy activo e influyente. Es un socio que cuenta, y un peso pesado en gran número de asuntos".