Lubich pide a sus fieles que «amen; el amor soluciona todos los problemas»

La fundadora de los Focolares habló en Madrid ante 5.000 personas

Chiara Lubich, de 82 años, la carismática fundadora del movimiento de los Focolares, ha concluido su viaje por la Península Ibérica. Ha mantenido contacto con más de 5.000 personas, la mayoría de ellas pertenecientes al carisma focolar. Su mensaje-testamento en España ha sido claro: «Hay que hacerse uno con todos, amar a todos, ser los primeros en amar, ver a Jesús en el otro». Así se logra el carisma de la unidad.

Manuel María Bru - La Razón Madrid (11/12/02)

Hasta dar la vida         Chiara Lubich, la fundadora del movimiento de los Focolares, se despidió de España a principios de semana recordando la esencia del carisma que a través de ella el Espíritu Santo ha regalado a la Iglesia: «Hacerse uno con todos, amar a todos, ser los primeros en amar, ver a Jesús en el otro». Éste es el secreto para construir una convivencia pacífica, para acoger a los que sufren las nuevas formas de pobreza (abandono, soledad, familias desunidas, depresiones, hastío materialista, emigración, etc), y el secreto para realizar el fin específico de esta espiritualidad, la oración de Jesús al Padre: «Que todos sean uno, para que el mundo crea, que no es una conquista, sino una gracia que se obtiene sólo cuando se ama hasta el punto de estar dispuestos a dar la vida por los demás».
Con varias comunidades religiosas Ecumenismo interno

        El viaje de Clara Lubich comenzó hace ocho días con un encuentro con los benedictinos de Monserrat, y con diversas órdenes venidas de toda Cataluña. Lubich les cuenta la experiencia de comunión vivida con la variedad de movimientos desde Pentecostés del 1998, y cómo se está fortaleciendo la comunión entre los diversos carismas. Por eso es normal la experiencia de miles de religiosos que comparten junto a su carisma originario, el carisma de unidad nacido de los focolares. También recordó a los Benedictinos que ella se inspiró en las «ciudades laboriosas» surgidas alrededor de sus monasterios, como los focolares se sintieron empujados a construir las suyas, como son esas 20 ciudades-María, en las que se da un testimonio de la «ciudad nueva» evagélica.

Con obispos         Con el grupo de obispos españoles, Lubich compartió la experiencia del Movimiento, su pasión por la Iglesia, las claves de la nueva evangelización tal y como se está realizando desde el Movimiento Focolar, y su personal testimonio de interlocutora secreta entre Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, o de baluarte del diálogo interreligioso, junto a Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, durante el pontificado de Juan Pablo II.
Su vocación con seminaristas

        A los seminaristas de varias diócesis españolas les contó con vigor la historia de su vocación, que no es otra que una vida enraizada en el Evangelio del amor y la unidad. Y con firmeza y alegria les dijo: «Ya se puede prever cómo será la Iglesia del futuro si esta comunión continúa: más una, más bella, más atractiva, más familiar, más carismática, más dinámica, más mariana. Os deseo a todos que la experimentéis».

        Los futuros sacerdotes le hicieron algunas preguntas: ¿qué nos dirías si fueras párroco?, ¿cómo favorecer los contactos ecuménicos? Y Lubich, con esa alegría que la caracteriza, les dio una sola respuesta: «El arte de amar soluciona todos los problemas, purifica toda intención, permite construir la Iglesia».