El Papa reclama "valentía" para frenar la "degradación irreversible" del planeta
03.09.07 ABC
Jesús de Nazaret

 

 

 

 

 

 

 

El evolucionismo en apuros
Silvano Borruso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juicio a Darwin
Phillip Johnson

 

 

        Con una puesta en escena marcadamente ecológica –Su Santidad y los sacerdotes que le acompañaban en el altar llevaban una llamativa vestimenta verde–, Benedicto XVI coincidió ayer abiertamente con las voces mundiales que demandan acciones concretas para salvar el Planeta. Alrededor de medio millón de jóvenes de todo el mundo, concentrados en una impresionante explanada en la localidad italiana de Loreto, escucharon el nítido mensaje papal sobre la necesidad de exclamar un "sí decidido para tutelar lo creado".
En su petición, dirigida a los jóvenes pero indirectamente a todos los dirigentes internacionales que tienen capacidad de adoptar medidas en el mundo, solicitó "un compromiso fuerte para invertir las tendencias que corren el riesgo de llevar nuestro entorno a una situación de degradación irreversible".

        Muestra de la intención vaticana de dar coherencia al mensaje dirigido a los cientos de miles de seguidores presentes en la explanada, la organización dispuso que la misa de Loreto tuviera el menor impacto posible en el medio ambiente. Cada peregrino recibió a su llegada un pequeño bolso "ecológico" con un libro de plegarias en papel reciclado, un cargador de baterías que se recarga manualmente a manivela y cubiertos y bolsas de basura biodegradables.

Día para salvar la Creación

        Precisamente, en la misma línea, la Conferencia Episcopal italiana ha decidido señalar el 1 de septiembre como el Día para salvar la Creación, algo de lo que se congratuló el Papa durante sus palabras.
El Santo Padre recordó que son precisamente los jóvenes, que representan las generaciones del futuro, quienes tienen el deber de proteger nuestro Planeta "de los signos de un desarrollo que no siempre ha sabido tutelar los equilibrios delicados de la naturaleza".

        No es el primer mensaje del Pontífice sobre el riesgo medioambiental de la Tierra, pero sí el más contundente y el que tiene lugar después de que durante la última cumbre del G-8, celebrada en Rostock (Alemania), los líderes mundiales alcanzaran un acuerdo posterior a Kyoto que fue considerado entonces como de puro compromiso.

        Ayer, durante la homilía de clausura del Ágora de los jóvenes en Loreto, Benedicto XVI fue nítido: "Antes de que sea demasiado tarde, es necesario adoptar elecciones valientes, que establezcan una fuerte alianza entre el hombre y la Tierra".

        El Papa quiso también alabar el compromiso de muchos jóvenes que trabajan en varios ambientes sociales –voluntariado, promoción del bien común, defensa de la paz y de la justicia–, pero subrayó que uno de los campos, "en los que es urgente trabajar, es, sin duda, el de salvaguarda de lo creado".

Contribución personal

        Para Benedicto XVI, seguir a Cristo conlleva además el esfuerzo constante de "dar la propia contribución a la construcción de una sociedad más justa y solidaria, donde todos puedan disfrutar de los bienes de la Tierra".

        El Papa hizo especial hincapié en el agua, un recurso natural escaso que provoca tantas disputas en todo el mundo. El Santo Padre, que lo calificó de "precioso" y que consideró que su principal problema es que "no se comparte de modo justo y pacífico".

        Sobre el problemático asunto, Benedicto VXI vaticinó lo que ya es un hecho en España, que el agua "se convertirá, por desgracia, en motivo de duras tensiones y agrios conflictos".

        Los más de 300.000 jóvenes interrumpieron al Papa con aplausos y agradecieron las palabras del Pontífice, quien el día anterior -el sábado- había escuchado atento las dudas, dificultades y problemas de varios jóvenes durante una Vigilia.

        Benedicto XVI contestó improvisando a las preguntas que los jóvenes le propusieron y a ellos les recordó que Dios tiene en cuenta a cada uno de ellos, por lo que "si pensáis que el futuro no os depara nada, os recuerdo que Cristo es el único que puede colmar las aspiraciones más íntimas de vuestros corazones".

        Al abandonar Loreto con destino a Castelgandolfo -localidad en la que el Pontífice ha pasado gran parte del periodo estival y en la que ahora se preparará para el próximo viaje del 7 al 9 de septiembre a Austria-, el Papa recordó la cita con los jóvenes en 2008, en Sydney, Australia, para celebrar la próxima Jornada Mundial de la Juventud.