Entrevista a Francisco Martí Gilabert, teólogo e historiador.
Vida de los doce Césares
Suetonio
“Se percibe un interés creciente por la vida de los primeros cristianos”
El Papa Benedicto XVI, una vez concluida su catequesis sobre algunos testigos del cristianismo naciente mencionados en los escritos del Nuevo Testamento, ha comenzado a presentar a los padres apostólicos, es decir, a la primera y segunda generación de la Iglesia, después de los apóstoles.
Con este motivo Francisco Martí Gilabert, sacerdote, historiador y colaborador de www.primeroscristianos.com, hace balance de lo que han supuesto estas intervenciones del Pontífice y su repercusión.
Una mirada ciega hacia la luz
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El hombre que hacía milagros (DVD)
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¿Por qué esta catequesis de Benedicto XVI?

Da la impresión de que el Papa tiene interés en recordar públicamente la vida de los primeros seguidores de Cristo, con el fin de que sean faro y referencia para los cristianos de hoy.

En algunos aspectos, las circunstancias de algunas sociedades del siglo XXI se parecen a las que encontraron los primeros cristianos. Me refiero, por ejemplo, a la dificultad para entender conceptos como servicio y sacrificio, a la tendencia a la frivolidad o la búsqueda del placer como fin en sí mismo.

Entonces y ahora, el mensaje de la Cruz es escándalo y locura. Pienso que Benedicto XVI quiere poner ante nuestro ojos el estupendo ejemplo de compromiso con la fe y con la sociedad de aquellos primeros cristianos. Es un estímulo para vivir de forma más coherente la fe en nuestros días.
Interesa mucho que los católicos de hoy nos demos cuenta de que nosotros tenemos que ser más heroicos en el modo de vivir nuestra fe.

¿Fueron realmente personas tan heroicas?

Fueron personas que con su vida cambiaron el rumbo de la sociedad de su tiempo y de manera bastante rápida. Basta pensar en los mártires, para entender el nivel de su heroísmo.

De todos modos, pienso que no es adecuado atribuir la expansión del Evangelio a prodigios y milagros. No podemos olvidar que la mayoría de las primeras comunidades cristianas no vio ningún signo extraordinario. La fe fue el prodigio que arrastró a hombres de toda clase, condición y cultura. La fe y la alegría con que expresaban su amor a Cristo.

También hoy se producen milagros, desde luego. Y uno de ellos es el milagro del apostolado: la fuerza transformadora del testimonio cristiano. Benedicto XVI nos está diciendo que, ante el deterioro del ambiente moral no hemos de reaccionar con resignación y tristeza, sino con esperanza y caridad.

El Papa también pretende con esta catequesis animarnos a influir con la coherencia de nuestra vida en la vida social.

¿Qué balance haría de estas intervenciones del Santo Padre?

Pienso que no soy quién para hacer balance de lo que ha dicho el Papa. Ahora bien, se percibe un interés creciente por la vida de los primeros cristianos. A mi modo de ver, efectivamente, esta catequesis del Papa hace que en la Iglesia resurja el interés por volver a nuestras raíces, a pensar en esas figuras de los primeros tiempos del cristianismo.
Beber en las fuentes de nuestra propia identidad. Saber de dónde venimos nos ayuda a saber quiénes somos.