Barrer la casa por dentro
Álex Navajas
14.03.07 La Razón
Mero cristianismo

 

Lo único importante

        Hace unos días, una parroquia de Madrid comenzó a impartir un curso de los fundamentos del cristianismo entre sus feligreses más comprometidos, algunos de los cuales llevaban cerca de 30 años cooperando con el párroco. Los temas eran de lo más básico: Dios, Jesucristo, la salvación, etc. La sorpresa del sacerdote fue mayúscula cuando comprobó que, para algunos de sus más cercanos colaboradores, Cristo era una especie de "fuerza espiritual", una "energía positiva", pero no un hombre de carne y hueso que vivió hace dos mil años en Galilea.

        Decía C. S. Lewis que "el problema de los cristianos es que hemos predicado el cristianismo, pero nos hemos olvidado de predicar a Cristo". Los católicos, especialmente en España, sabemos de qué va más o menos nuestra fe; cuáles son las "normas de conducta" que debemos seguir; si la Virgen tiene que ir delante o detrás en la procesión o a qué santo le tengo que encender la vela para que mi hija encuentre marido. Pero de relación personal con Jesucristo, nada. Por eso hay muchos católicos con un cacao mental considerable y tantos ambones desde los que se predican machaconamente normas de moral y no un encuentro real con Dios. Es como empezar a leerse un libro por la mitad y no enterarse de nada de lo que pasó al principio.
Miguel de Unamuno también solía repetir que "el problema de los sacerdotes y de los políticos es que hablan a auditorios que creen convencidos pero que, en realidad, no lo están". Quizás haya que empezar la nueva evangelización que nos ha pedido el Papa barriendo la casa por dentro. Quizás nos llevaríamos muchas sorpresas.