Javier Arnal..22.08.02 www.PiensaUnPoco.com |
| Un hombre que congrega | El Papa, tras cuatro días, ha regresado de su tierra natal. Ha sido un viaje con un gran significado. Todos los viajes de este Papa viajero son un acontecimiento, también periodístico, de primera magnitud. Lo son por los millones de personas que congrega más de dos millones de personas en la Misa que ha celebrado en Cracovia, por el atractivo de su renovado mensaje, por sus gestos. El Papa, indudablemente, tiene un imán para los medios de comunicación, los pueblos indígenas de África o América, los políticos, empresarios, intelectuales, agricultores. Inexplicable sólo por sus dotes de comunicador. |
| Una vuelta a Polonia |
Cuando fue elegido Papa en 1978, su nombre sugirió a más de uno que era africano. Parecía que venía de lejos, y así era, pero de Polonia, algo que parecía insólito en aquellas circunstancias históricas. Y está siendo un pontificado que marca un hito en la historia de la Iglesia y de la humanidad, en unas décadas tan decisivas como las últimas. Nació en el Este, y ahora ha vuelto unos días al Este. Tal vez se le ha querido dar a este viaje el noveno a su país siendo Papa excesivo tono nostálgico, de despedida. En mi opinión, las dos claves de este viaje son cumplir su promesa de celebrar la Misa que no pudo celebrar en Cracovia hace tres años por motivos de salud, y encomendar el mundo a la Misericordia Divina, sirviéndose de la inauguración del santuario que lleva esa advocación. Ha afirmado que el mundo actual necesita más que nunca de la misericordia de Dios para lograr la paz donde hoy dominan el odio y la sed de venganza. |
| Contraste al cabo de los años |
Juan Pablo II no se recrea en nostalgias ni rencores del pasado, aunque su corazón se conmueve ante las alegrías y sufrimientos de su pasado. Mira constantemente al presente y al futuro, y este viaje no es una excepción. Con buen criterio periodístico, varias televisiones han emitido imágenes del Papa en su primer viaje a Polonia, en 1979, que mostraban energía, fortaleza física, paso atlético y decidido, y el contraste con las imágenes actuales de un Papa anciano y agotado. ¿Atrae más la robustez de un Papa o su abnegación pese a los límites de su edad y salud? No sé. |
| Un reliquia de un niño |
Puede ser que las primeras voces que insinuaron una dimisión del Papa por razones de salud daten de hace una década. Han sido persistentes. Sin embargo, Joaquín Navarro Valls, el español portavoz de la Santa Sede, ha asegurado que el Papa nunca se ha planteado dimitir, y que tiene un ritmo de trabajo que muchas personas sanas de mediana edad no aguantarían. En Toronto, hablando con un sacerdote español, el Papa no pudo impedir que le cayera a este sacerdote un poco de la baba que al Papa se le cae, y que de todos es conocido: ¡sí, un Papa que babea! El Papa hizo un ademán de limpiarla, pero el ágil sacerdote le dijo: No, Santo Padre, que deseo conservar una reliquia. A lo cual el Papa contestó: Sí, soy como un niño que balbucea, que babea. |
| No se sabe qué vale más |
No sabemos con certeza qué remueve más: sus abundantes encíclicas, documentos y discursos; su gran capacidad de trabajo y el dominio de un gran número de idiomas; su vigorosa exclamación recién elegido Papa de ¡No tengáis miedo!, o bien la grandeza de la humildad de un Papa que babea, a la vez que gobierna con energía la Iglesia y sigue con su juventud de espíritu y buen humor, que probablemente calan más hondamente ahora que cuando tenía una edad y un vigor físico admirables. |