El hermano de Ratzinger: "Espero que aguante"
El pueblo natal de Benedicto XVI celebra con pasteles y sobriedad el nombramiento.
Hubert Gschwendtner, alcalde socialdemócrata (SPD) de Marktl am Inn, confía en que la elección de Joseph Ratzinger, hijo predilecto del pueblo, como nuevo Papa sirva para atraer a turistas y peregrinos de toda Europa a esta pequeña localidad situada en la Baviera profunda. Ratzinger, al que algunos ya llaman "Papa Ratzi", se convertiría así en una especie de Mister Marshall para esta región fronteriza con Austria. A Gschwendtner le gustaría que el Ayuntamiento comprara la casa natal de Ratzinger, situada en el número 11 de la Marktplatz, para convertirla en una casa museo. "Pero no tenemos dinero para comprarla", explicó el alcalde. La vivienda, donde Ratzinger pasó los dos primeros años de su vida, es ahora propiedad de una familia que, ante la presión mediática, ha abandonado el pueblo por unos días. Algunos ya han empezado a hacer negocio con el nuevo Pontífice. La pastelería del pueblo vendía con mucho éxito la Tarta Benedicto XVI a 1,50 la porción y el Pan Vaticano a un euro los 500 gramos.
La Razón
Como en cualquier otro sitio

        Tras la elección del cardenal alemán Joseph Ratzinger como nuevo Papa, el circo mediático se trasladó de Roma a Marktl am Inn, el pueblo natal de Benedicto XVI en Baviera. Los periodistas convirtieron la Marktplatz, donde se encuentra la casa en la que nació el "Papa bavaricus" en 1927, en un gran plató. Mientras, su hermano Georg explicaba que el nombramiento fue un susto. "No estoy muy alegre, espero que su salud aguante", añadió.

        Erich y Clotilde Wimmer se quedaron ayer sin el nuevo dulce. "Se ha agotado. Volveremos mañana para comprarla", explicaba Clotilde, a pesar de que ella y su marido estaban descontentos con la elección de Ratzinger como nuevo Papa. "Hubieramos preferido un Papa del Tercer Mundo más concienciado con la lucha contra la pobreza", decía esta filipina casada con un bávaro.

        Marktl am Inn es un buen ejemplo del orgullo y la alegría contenida con la que los alemanes han acogido la elección del Papa. "Por supuesto estoy muy contento y orgulloso. Es bueno para Baviera", aseguraba con acento bávaro Franz Bruckmeier. Sin embargo, en las calles de Marktl no había banderas ni peregrinos por las calles ni el ayuntamiento había colocado una fotografía gigante de su hijo más ilustre en la fachada consistorial.

Aunque sean de otro modo

        Joseph Kaiser, párroco de Marktlt, confía en que la afluencia de peregrinos llene la Iglesia, ya que, aunque el 83 por ciento de los habitantes son católicos, sólo el 20 por ciento acude los domingos a misa. Kaiser espera que Ratzinger pueda resolver los problemas a los que se enfrenta la Iglesia católica. La Prensa alemana ha sido muy crítica con Benedicto XVI y ha lamentado que no fuese más abierto en asuntos como el uso del preservativo, los matrimonios homosexuales, el aborto, el debate sobre la ordenación de mujeres sacerdotes o las misas ecuménicas.

        Mientras el diario sensacionalista "Bild" aseguraba que "Nosotros somos Papa", el rotativo de izquierdas "Die Tageszeitung" sacó ayer una portada negra con letras blancas en las que se podía leer "Joseph Ratzinger, nuevo Papa. ¡Oh, Dios mío!".

        A diferencia de los polacos con Juan Pablo II, los alemanes no se han echado a la calle para celebrar que la elección del séptimo Papa alemán después de 482 años. "Somos sobrios. No somos mediterráneos. No saltamos de alegría", explicaba Thomas Frauenlob, director del seminario de San Miguel en Traunstein, el centro donde estudiaron el nuevo Papa y su hermano Georg Ratzinger, también sacerdote.

"Fue una sorpresa"

        Especialmente llamativas fueron las declaraciones del hermano mayor de Benedicto XVI, quien no apostaba demasiado por su "anciano" hermano, a quien calificó de "tímido y poco espontáneo". Asimismo, djio no sentir una alegría "ilimitada" por su elección, pues le preocupa la salud del Pontífice. "Espero que su salud aguante", dijo Georg Ratzinger, también sacerdote y tres años mayor que su hermano Joseph, en declaraciones a la cadena de televisión WDR.

        Agregó que la alegría que siente por la elección de su hermano se ve empañada por el conocimiento de la gran responsabilidad y el mucho trabajo que ha asumido Joseph Ratzinger, y por el hecho de que a partir de ahora podrá tener menos contacto con su familia. De hecho, Georg aún no ha podido felicitar a su hermano y se enteró de la noticia por los medios de comunicación. En otra entrevista con la cadena de televisión ARD, Georg Ratzinger, de 81 años, declaró que no contaba con que su hermano fuera elegido "por su avanzada edad y porque su salud no es muy estable". La elección de su hermano fue para Georg "un susto", pero la acepta como la "voluntad de Dios".