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| No es su problema |
Una advertencia inicial, para no alardear de lo que no me corresponde. Estas líneas no están escritas por el Vaticano. Son simples reflexiones de un creyente que, en su estudio a cientos de kilómetros de Roma, interpreta y analiza lo que los medios de comunicación cuentan. O comenta, reflexionando, lo que desde Roma le hacen saber amigos de absoluta credibilidad. Credibilidad que pondremos a prueba con un recuerdo especial. En junio de 2002 me fue concedido el honor de hacer cesar las voces cada vez más insistentes sobre una eventual renuncia al papado por parte de Juan Pablo II. A veces, la Santa Sede juzga más oportuno filtrar una noticia a través de un periódico que recurrir a un comunicado oficial. Eso fue lo que pasó aquella vez. El medio elegido fue el Corriere: "Mi salud no es asunto mío sino de Aquel que me llamó a este ministerio. En Sus misteriosos designios quiso que desde mi lejana Polonia llegase hasta aquí: será pues Él el que decida mi destino". Este fue el mensaje de Juan Pablo II a un mundo que se interrogaba sobre sus decisiones. | |
| No será el caso |
Pasase lo que pasase en el futuro, el Papa seguiría llevando su cruz en ese calvario que, para un anciano enfermo, es "asumir el peso de toda la Iglesia", para decirlo con palabras de San Pablo. En estas últimas semanas, se reactivaron esos mismos rumores. Confieso que yo mismo, constatando que la situación parecía empeorar de una forma tan visible, me preguntaba si Juan Pablo II no estaría pensando en revisar su decisión. Estaba yo dando quizás demasiado crédito a los que, los días pasados, aseguraban que podía ser inminente el recurso al segundo párrafo del canon 332: Si contingat ut Romanus Pontifex muneri suo renuntiet... en el caso en el que el Romano Pontífice renuncie a su oficio. Pues bien, no es ni será así. Con la misma credibilidad de hace tres años, puedo confirmarlo hoy: sea cual sea la evolución de las patologías que sufre Juan Pablo II, la Iglesia no contará con otro ex Papa. El nombre de Karol Wojtyla no se asociará al de Pietro Morrone, Celestino V, pontífice durante tan sólo cinco meses antes de la abdicación, al que la Iglesia terminó canonizando. | |
| Los actos papales |
En nombre del abandono total en manos de la Providencia y de su concepción del papado, Juan Pablo II no renunciará. Para él, renunciar sería ceder a la tentación de alejar de sí el peso de la cruz. Una cruz que seguirá llevando hasta el final a lo largo de ese calvario que para él significa hacer frente a las obligaciones diarias de su ministerio. Si muchas cosas pueden ser delegadas, y lo son, los llamados "actos papales" exigen su intervención directa. Entre ellos, el nombramiento de obispos. Pues bien, incluso en días pasados el Osservatore Romano daba noticia de nombramientos episcopales hechos por el Papa y no por una especie de automatismo institucional. En cada uno de esos nombramientos, hay que estudiar los dossiers preparados por las Nunciaturas y por la Congregación competente, reflexionar y optar entre los diversos candidatos. | |
| La emoción | Una persona que estaba presente en Pascua en el estudio papal asegura que Juan Pablo II habló de una forma perfectamente comprensible durante toda la mañana. El bloqueo casi total de la palabra fue provocado por la emoción: "Un hombre acostumbrado a hablar a grandes masas, el líder que ocupó el escenario mundial durante más de 20 años, se emocionó cuando, al asomarse a la ventana, vio la enorme multitud que llenaba incluso la vía de la Conciliazione. Se dio cuneta de que muchos lloraban. Por los bravos y los gritos (muchos en polaco) se dio cuenta del afecto que la gente quería demostrarle. Por eso, después de haber estado hablando tanto con sus colaboradores, sufrió una afonía nerviosa ante sus hijos". | |
| "Y así lo cuento" |
La misma persona me hizo notar que, según el pesimismo mediático reinante, se daba por seguro que el Papa no sería capaz de afrontar el programa agotador, que él mismo estableció, para el año jubilar.Entonces, no se saltó ni una sola de sus obligaciones. Cinco años después, la enfermedad ha avanzado pero, por mucho que haya menguado la cantidad de trabajo que es capaz de realizar, la calidad sigue siendo la misma: "Su corazón está más abierto que nunca al amor del mundo entero, su cabeza es transparente, su memoria intacta y su capacidad de juicio lúcida". Eso es lo que asegura una persona que estuvo en las estancias papales.Y así lo cuento.
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