La conmoción por la muerte de sor Lucía paraliza la campaña electoral portuguesa
El catolicismo está de luto en todo el mundo. Y especialmente en Portugal. La muerte de sor Lucía, la última de los "pastorinhos" que tuvieron la visión de la Virgen en Fátima, ha conmocionado a todos los fieles portugueses e incluso ha llegado a paralizar la campaña para las elecciones legislativas que se celebrarán el próximo día 20.
15.02.05 La Razón
Sinceras y numerosas condolencias

        "Momentos de dolor". Así, los partidos de centroderecha lusos han suspendido todos sus actos desde el domingo hasta hoy martes, en señal de duelo por la muerte de la religiosa, que falleció a los 97 años en un convento de Coimbra. El actual primer ministro y líder del Partido Social Demócrata (PSD), Pedro Santana Lopes, y el derechista Partido Popular (CDS-PP) han dejado sin celebrar los actos que tenían previstos para estos tres días, después de enterarse del fallecimiento de la última vidente viva de las apariciones marianas. En declaraciones a Efe, Santana Lopes mostró "todo mi respeto" hacia la hermana Lucía, cuyo deceso consideró "una noticia impresionante" y "un momento igualmente impresionante para Portugal y para el mundo entero". Además, como símbolo de respeto por el alma de la monja de clausura, hoy martes ha sido declarado día de luto nacional en el país vecino.

        Pero no sólo ha habido condolencias políticas. Enferma desde hacía varios días, la religiosa recibió el sábado un fax con un mensaje personal del Papa Juan Pablo II deseándola una pronta recuperación. El Pontífice, según el Servicio de Información Religiosa (SIR) de la Conferencia Episcopal Italiana, le mandó la carta poco después de ser dado de alta del Policlínico Gemelli y en su misiva le expresaba su "cercanía y bendición" al tiempo que rezaba por ella para que pudiera "vivir este momento de dolor, sufrimiento y entrega con el espíritu de la Pascua". Sor Lucía –según contó el obispo de Coimbra, Albino Cleto, que estuvo a su lado en los últimos días de su vida– "pudo leer, por sí misma, en la mañana del domingo el texto enviado por Juan Pablo II".

Una vida de intensa y fecunda espiritualidad         La religiosa falleció por la tarde. También el cardenal portugués Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, ha afirmado que la muerte de sor Lucía "es una noticia muy triste para el Papa". "Sabemos lo profunda que era su amistad y cada vez que se veían era un momento de gran espiritualidad para el Papa ", indicó. Cientos de portugueses se acercaron a la capilla ardiente y acudirán mañana a los funerales en la catedral de Coimbra.

La única que escuchó "los tres secretos"

        La vida de sor Lucía se caracterizó por su intensa espiritualidad. De hecho, ella fue la única de los tres pastorcitos que escuchó las palabras de la Virgen y, por tanto, era un "cofre viviente" que guardaba la verdad sobre los tres secretos de Fátima.

        13-5-1917: Con sólo diez años y acompañada de sus primos, Francisco y Jacinta Martos, aseguró haber visto a la Virgen en la localidad de Cova de Iría.

        Mayo-octubre-1917: Ella es la única que escucha los tres secretos que les reveló la Virgen: el deseo de Dios de "establecer en el mundo devoción a mi Inmaculado Corazón"; el anuncio del fin de la Primera Guerra Mundial, el inicio de la Segunda y la conversión de Rusia; y un tercer secreto desvelado en 1994 a Juan Pablo II: que el Papa salvaría la vida en el atentado sufrido el 13 de mayo de 1981 porque "una mano materna guió la bala".

        13-5-2000: Juan Pablo II beatifica a sus primos.

        13-2-2004: También un día 13, logra leer un fax del Papa bendiciéndola y muere en su convento.