El Papa reitera a Zapatero su rechazo al aborto y al matrimonio homosexual


Juan Pablo II, en una entrevista marcada por la cordialidad, expresó al jefe del Ejecutivo su apoyo para erradicar el terrorismo de España.


JUAN VICENTE BOO,
ABC 22.VI.04

Juan Pablo II elegante pero firme en la defensa de la vida, el matrimonio y la enseñanza

        ROMA. En una entrevista marcada por la simpatía mutua, Juan Pablo II reiteró ayer a José Luis Rodríguez Zapatero su rechazo a los proyectos de ampliar el aborto, equiparar la convivencia homosexual al matrimonio y cambiar la enseñanza de la religión en las escuelas públicas. Además, el Papa ofreció su esfuerzo personal «para ayudar en la erradicación del terrorismo y la violencia en todas sus formas», y rezó por «la convivencia pacifica, en la unidad, entre las gentes y pueblos de esa gran Tierra, con la maravillosa diversidad que la constituye».

        El presidente del Gobierno saludó cariñosamente al Santo Padre con la mano izquierda mientras le explicaba que se había lesionado la derecha, que llevaba vendada, jugando al baloncesto con sus hijas. En la despedida, Zapatero entrelazó de nuevo las manos del Papa, quien comentó afectuosamente: «Los españoles tienen un presidente muy joven, y eso está bien».

        El Santo Padre y el presidente del Gobierno hablaron a solas en español durante casi quince minutos, al término de los cuales, entraron en la Biblioteca privada las respectivas delegaciones. Juan Pablo II entró de modo elegante pero firme en el capítulo más espinoso. Es decir, el Gobierno «tiene la obligación de defender la vida, en particular la de los mas débiles e indefensos», que los niños tienen el derecho «a nacer y crecer en un hogar estable, donde las palabras padre y madre puedan decirse con gozo y sin engaño», y que el Ejecutivo no debe «infravalorar la enseñanza de la religión católica en las instituciones estatales, basada precisamente en el derecho de las familias que lo solicitan».

El Vaticano: bien, pero hay que esperar a los hechos
Medallas del Rosario

        El Santo Padre apostilló deseando a Zapatero y a su Gobierno que «alcance los objetivos de fomentar el moderno desarrollo de España, y que en esa tarea se tengan en la debida cuenta los valores éticos, tan arraigados en la tradición religiosa y cultural de la población». Juan Pablo II regaló al mandatario español un juego de 20 medallas de los 20 misterios del Rosario y recibió a cambio un cuadro en relieve de Rafael Canogar titulado «Pila».

        El presidente del Gobierno presentó al Papa a los diversos miembros de su gabinete, entre los que figuraban el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; el embajador, Jorge Dezcallar, y la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico Carabias. Tras despedirse del Papa, la delegación española mantuvo un encuentro de trabajo con el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, y el titular de Asuntos Exteriores, Giovanni Lajolo, quienes propusieron mayor colaboración en Oriente Medio e Iberoamérica, así como dar relevancia al 25 aniversario de los acuerdos de 1979 entre España y la Santa Sede.

        Poco después, José Luis Rodríguez Zapatero confirmó que no piensa revisar esos tratados pues «la filosofía es mantener los acuerdos vigentes y mantener una relación abierta y fluida» con la Santa Sede y los obispos españoles. El presidente del Gobierno subrayó que «ha sido una visita cordial. Quería testimoniar aquí, con mi presencia, el objetivo de tener una buena relación cordial con el Vaticano y la Conferencia episcopal española».

        El portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, dijo que se había «pasado revista a los principales asuntos bilaterales a la luz de los acuerdos entre la Santa Sede y España, particularmente los de 1979, y reafirmado la voluntad de diálogo y colaboración». En medios vaticanos se ve «constructiva» la actitud de Zapatero, pero se añade que hay que esperar a los hechos.