El Papa, por dentro


Francisco Varo

Decano de la Facultad de Teología Universidad de Navarra
13 de junio de 2004 La Estafeta de Navarra

Hoy como ayer

        Hace unas semanas, coincidiendo con el 84 cumpleaños de Juan Pablo II, salió a la venta el último libro del Papa. Con algo menos de doscientas páginas que saben a poco, estas memorias de sus años de Obispo han reclamado la atención de admiradores y detractores.

        En la portada, mira a los lectores, tras la cruz del báculo pontificio, como diciéndoles: "¡Levantaos! ¡Vamos!". Ese es precisamente el título que lleva el libro. Impresiona observar que no se trata sólo de una invitación briosa a ponerse en camino. Según el Evangelio de Marcos (Mc 14,42) son las palabras que Jesús dirigió a los discípulos que lo acompañaban en su oración en Getsemaní, y que habían sido vencidos por el sueño en aquellos momentos decisivos de la vida del Maestro. Son las palabras con las que Jesús, al final de su vida terrena, cuando queda poco para su Pasión y Muerte en la Cruz, invita a aquellos hombres adormilados a ponerse en marcha. Son también, en este libro, palabras de ánimo y urgencia de un hombre de Dios, con una vida gastada al servicio de los hombres, dirigidas a unos cristianos que parecen dormir, ajenos a la trascendencia de lo que sucede a su alrededor.

Una nueva visión del Papa

        Se trata del cuarto libro que Juan Pablo II ha escrito siendo Papa. Del primero de ellos, "Cruzando el umbral de la esperanza", publicado en 1994, se vendieron veinte millones de ejemplares. Dos años después, con motivo de sus Bodas de Oro sacerdotales, y poco después de la Exhortación Apostólica "Pastores dabo vobis", que trata sobre la formación de los sacerdotes, escribió "Don y misterio". Ahí cuenta su vocación y sus años de trabajo como sacerdote, ofreciendo con sencillez un testimonio impresionante sobre el gozo de decir que sí a la llamada de Dios. El año pasado vio la luz el tercero, un libro de poesías, "Tríptico Romano", donde con profundidad lírica y teológica medita sobre la vida y la muerte. Ahora, pocos meses después de que apareciera una nueva Exhortación Apostólica, la "Pastores gregis", esta vez sobre la misión del Obispo, ofrece esta confesión de los sentimientos e ideales que han guiado su ministerio episcopal.

        Nos hemos acostumbrado desde hace años a ver a Juan Pablo II en sus viajes rodeado de multitudes, bendiciendo, rezando, o siguiendo con un gesto alegre el ritmo de una canción. Pero ¿qué pasa por dentro de la cabeza o del corazón de ese hombre cuando mira, cuando escucha, cuando sonríe o cuando se queda pensativo? En los estadios, en el "papamóvil", en los altares levantados en grandes explanadas, directamente o a través de las cámaras de televisión vemos con frecuencia al Papa y escuchamos sus palabras. Pero lo contemplamos "desde fuera". En cambio, en este libro Juan Pablo II abre su corazón en confidencia de padre y de amigo, y se manifiesta como es "desde dentro".

No son sus "Memorias"

        No se trata de un libro convencional de memorias, en las que el protagonista, tras una dilatada actividad pública, cuenta sus recuerdos personales, vivencias e impresiones de los personajes con los que trató.

        En esta obra se evocan recuerdos, como los de aquellos días en que interrumpió sus vacaciones y dejó a los amigos con los que bajaba en canoa por unos ríos de montaña porque el cardenal Stefan Wyszynski lo había llamado para decirle algo importante: el Santo Padre lo había nombrado Obispo Auxiliar de Cracovia. Al oírlo expuso con sencillez la principal dificultad que encontraba: "Eminencia, soy demasiado joven, acabo de cumplir los treinta y ocho años...". Pero el Primado de Polonia no le dio más importancia: "No se preocupe, esta es una imperfección de la que pronto se librará".

        También tienen notable interés la narración de algunos sucesos que ilustran bien las grandes dificultades que Karol Wojtyla experimentó, como arzobispo de Cracovia, en sus relaciones con las autoridades comunistas.

Unas íntimas confidencias del Papa

        Pero junto a los acontecimientos vividos están las evocaciones de lo que pensaba y rezaba, de lo que pasaba por su mente y su corazón en cada uno de esos momentos decisivos.

        Las páginas en las que expresa sus sentimientos como Obispo están llenas de intimidad: "El buen pastor conoce a sus ovejas y las ovejas le conocen a él (Jn 10,14). Una tarea del obispo –dice– es actuar con tacto para que lo conozcan personalmente el mayor número de personas que forman con él la Iglesia particular. Él, a su vez, ha de intentar acercarse a ellos para saber cómo viven, cuáles son sus alegrías, o lo que turba sus corazones. Lo importante para el conocimiento recíproco no son tanto los encuentros ocasionales, cuanto un auténtico interés por lo que sucede dentro de los corazones humanos, independientemente de la edad, el estado social o la nacionalidad de cada uno" (p. 68).

        Es muy posible que todo lector quede impresionado y agradecido al leer estas confidencias y comprobar que no está sólo, que cuenta con el afecto y el interés de su Obispo y del Papa. No les resulta ajeno nada de cuanto a cada uno le sucede, aunque el Obispo o el Papa no haya tenido ocasión de manifestárselo personalmente, por la propia imposibilidad de llegar a todos. Limitación que no excluye nunca ese cariño de cada uno de los pastores de la Iglesia hacia cada uno de los fieles.

        Es un libro que vale la pena leer. Interesa, enseña, divierte y consuela.