El Vaticano advierte a EE.UU. que "estamos al borde del abismo y hay que pararse"


El card. Laghi con el Papa

Ante la escalada de brutalidad que amenaza convertir al mundo en un infierno, el Vaticano advirtió ayer a Estados Unidos que "estamos al borde del abismo y hay que pararse". Al día siguiente de la alarma del jefe de la diplomacia vaticana, Giovanni Lajolo –"las torturas son un golpe más grave que el 11 de septiembre para Estados Unidos"–, el cardenal Pío Laghi, mensajero "in extremis" del Papa al presidente Bush el 5 de marzo del pasado año, advierte a Washington que "debe restablecer el respeto a los derechos humanos y volver a la familia de las naciones".

ABC 14.05.04

Precisamente porque son superiores

        En un tono sin precedentes para un cardenal que representa en este terreno la voz del Papa, el antiguo nuncio en Estados Unidos y amigo personal de la familia Bush afirma que "la lucha contra el terrorismo no justifica la renuncia a los principios de un Estado de derecho. El fin no justifica los medios. ¡No se puede azuzar perros contra los prisioneros para arrancarles información!".

Encuentro en junio

        En su milimetrada entrevista con el Corriere della Sera, el cardenal Laghi hace un llamamiento a la dignidad de Estados Unidos para evitar que se enzarce en Irak y otros países en el diabólico mecanismo de represalias y contrarrepresalias que destruye un poco cada día Israel y Palestina. Según el veterano purpurado, "estamos al borde del abismo y hay que pararse. Nos lo dice el horror en cadena de las torturas a los prisioneros iraquíes, la decapitación del rehén americano y la profanación de los cuerpos de los soldados israelíes. "¡Paráos!" es el grito de la Iglesia en nombre de la humanidad violentada".

        "También Estados Unidos debe pararse –continúa el cardenal–, y confío en que tenga la fuerza moral para hacerlo. Debe restablecer el respeto a los derechos humanos y debe volver a la familia de las naciones, venciendo la tentación de actuar en solitario". Precisamente por su superioridad, Norteamérica "debería dar el primer paso, porque no creo que el enemigo terrorista sea capaz de pararse. Y está claro que no se puede seguir adelante así. Si esto no se para, el torbellino de horror arrastrará a otros pueblos y nos hundirá cada vez mas".

La advertencia no escuchada

        El cardenal Laghi adelantó que el próximo 4 de junio, cuando reciba al presidente norteamericano –que ha pedido esta audiencia ya dos veces– el Papa "le repetirá la advertencia que yo le transmití el año pasado –y que ahora se demuestra sabia–, pero que decidió no escuchar. Le recordará también la invitación a construir "un grado superior de ordenamiento internacional", y que la lucha contra el terrorismo no puede ser tan sólo "represiva y punitiva" sino que debe comenzar por la "eliminación de las causas relacionadas con la injusticia". El purpurado insistió en que "se debe dar prioridad a la cuestión palestina, que es el primer desencadenante de terrorismo".

        Aunque el Papa se volcó en el intento de impedir el ataque angloamericano contra Irak, y pese a que sus esfuerzos por la paz le han ganado el respeto de muchos líderes de países musulmanes, la población menos instruida y los islamistas radicales identifican el comportamiento de Estados Unidos con Occidente y con el cristianismo. Aparte de que la guerra en Irak supone una ganancia de entrenamiento y voluntarios para Al Qaida, el Vaticano lleva años preocupado por la sementera de violencia que Arabia Saudí extiende silenciosamente por todo el mundo financiando mezquitas en las que coloca predicadores wahabíes que difunden una versión violenta del Islam.

Una mancha sobre la bandera

La única salida

        Ese veneno del odio contagió a Estados Unidos cuando, después de Afganistán, perdió el rumbo en la campaña para extirpar la enfermedad. El cardenal Laghi temía que el ataque contra Irak "haría mas virulenta la plaga del terrorismo, como ya advirtió el Papa, y que se llegaría a matanzas despiadadas. Pero no contaba con torturas a prisioneros. Yo amo a Norteamérica, y no podía imaginar esta locura. Ha caído una mancha sobre la bandera, pero yo confió en que será lavada".

        A diferencia del responsable de Asuntos Exteriores del Vaticano, Giovanni Lajolo, el cardenal Laghi considera ya imposible que Estados Unidos conserve el mando militar en Irak. En el futuro contingente multinacional, "las fuerzas no sólo no deben estar bajo las ordenes de Estados Unidos sino que no deben siquiera dar esa impresión".