Lo que todo católico debería saber responder (VI)

Deal Hudson,
editor de www.crisismagazine.com
http://www.e-cristians.net

         11. "Una persona puede defender el derecho al aborto y ser católica al mismo tiempo".

        Quizás sea éste uno de los mitos más comunes que los católicos mantienen sobre su fe, pero también se trata de uno de esos en los que más fácilmente caen. El Catecismo no tiene pelos en la lengua al hablar del aborto: Se encuentra en la lista de homicidios, dentro de los crímenes contra el quinto mandamiento, "no matarás". El siguiente pasaje lo clarifica: "La vida humana debe ser absolutamente respetada y protegida desde el momento de la concepción" (2270). "Desde el siglo I, la Iglesia ha afirmado el mal moral de todo aborto provocado voluntariamente. Esta enseñanza no ha cambiado y permanece invariable" (2271). "La cooperación formal en un aborto constituye una ofensa grave. La Iglesia vincula el castigo canónico de la excomunión a este crimen contra la vida humana" (2272).

        Se puede decir más alto pero no más claro. Sin embargo, puede que algunas personas argumenten que ser partidario de la libre elección no significa estar a favor del aborto. Muchas personas piensan que el aborto es malo, pero no quieren forzar a los demás a tener la misma opinión. Ahí está de nuevo el argumento de "lo que es verdad para ti quizás no es verdad para mí". La Iglesia también tiene respuesta para ello: "Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por la sociedad civil y por la autoridad política. Estos derechos humanos no dependen ni de unas cuantas personas ni de los padres. Tampoco representan una concesión hecha por la sociedad y el Estado, sino que pertenecen a la naturaleza humana, y son inherentes a la persona en virtud del acto creador en el que la persona tiene su origen" (2273).

        La santidad de vida es una verdad universal que nunca puede ser ignorada. Aconsejar a alguien que aborte, o incluso votar a un político que favorecería la causa del aborto, es un grave pecado, porque conduce al pecado mortal, lo que el catolicismo llama escandalizar (2284). La Iglesia se sitúa con fuerza y claridad en contra del aborto y, como católicos, nosotros también debemos comprometernos.

        12. "Los recuerdos que algunas personas tienen de sus vidas pasadas demuestran que la reencarnación existe y que lo que no existe es la visión cristiana del Cielo y el Infierno".

        En una sociedad que cada vez se deja fascinar más por todo lo relativo a fenómenos paranormales, es comprensible que estos supuestos "recuerdos de vidas pasadas" vayan en aumento. De hecho, ya existen organizaciones que se dedican a ayudar a la gente a viajar por sus vidas previas a través de la hipnosis. Puede que esto sea convincente para algunos, pero seguro que no lo es para cualquiera que esté familiarizado con el funcionamiento de la hipnosis. Desde casi el principio, los investigadores se dieron cuenta de que los pacientes que se encontraban en un estado de hipnotización profunda tienden a urdir toda una elaboración de historias y recuerdos que posteriormente resultan ser falsos. Los terapeutas con más reputación son bien conscientes de este fenómeno y valoran con prudencia lo que dice un paciente hipnotizado.

        Por desgracia, éste no es el caso de los que están interesados en encontrar "pruebas" de la reencarnación. Quizás el mejor ejemplo de esta falta de rigor es el famoso caso de Bridey Murphy. Para los que no conozcáis el asunto, he aquí una pequeña referencia: En el año 1952, una ama de casa de Colorado, de nombre Virginia Tighe, fue hipnotizada. Empezó a hablar en un acento regional irlandés, y declaró que había sido una mujer llamada Bridey Murphy que había vivido en Cork (Irlanda). Su historia fue convertida en un best-seller, En busca de Bridey Murphy, y fue un éxito de masas. Los periodistas registraron toda Irlanda, en busca de cualquier persona o indicio que pudiera confirmar la verdad de este retorno a una vida pasada. Y aunque no lograron dar con ninguna prueba, el caso de Bridey Murphy sigue utilizándose como argumento de peso a favor de la reencarnación.

        Y es una pena, ya que hace décadas que fue descubierto el fraude de Virginia Tighe. Juzgad vosotros mismos: Los amigos de la infancia de Virginia recordaban su activa imaginación, su capacidad para inventar complejas historias (muchas veces alrededor del acento irlandés imitado que había perfeccionado). Es más, tenía un gran aprecio por Irlanda, en parte debido a una amistad con una mujer irlandesa, cuyo nombre de pila era (sí, lo habéis adivinado) Bridie. Pero no acaba aquí: Virginia llenó sus narraciones hipnóticas con muchos elementos de su propia vida (sin revelar los paralelismos al hipnotista). Por ejemplo, Bridey dijo por escrito a un "tío Plazz" que algunos ávidos investigadores dedujeron que era una evolución del gaélico "tío Blaise". Pero su entusiasmo se vio decepcionado cuando se descubrió que Virginia tuvo un amigo de la infancia al que llamaba Tío Plazz.

        Cuando Virginia, hipnotizada, empezó a bailar una giga irlandesa, los investigadores estaban asombrados. ¿Cómo era posible que una ama de casa de Colorado hubiera aprendido la giga? El misterio fue resuelto cuando se comprobó que Virginia había aprendido ese baile de pequeña. Como muestra el caso de Bridey Murphy, las afirmaciones sobre retornos a vidas pasadas siempre impresionan más que la realidad. Hasta el día de hoy, no existe un solo ejemplo verificable de una persona que haya vuelto a una vida anterior. Desde luego, se han explicado muchas historias bajo el control de un hipnotista, pero las pruebas de reencarnación (al igual que las del Ratoncito Pérez) siguen sin aparecer.