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Deal
Hudson, |
La gente utiliza mucho este argumento cuando no están de acuerdo con una afirmación y no tienen ninguna otra forma de apoyar su idea. Después de todo, si no hay nada cierto para todo el mundo, entonces pueden creer lo que quieran y no puedes decir nada para hacer que cambien de opinión. Pero volvamos a esta afirmación: "No existe la verdad absoluta". ¿Acaso no es, en sí misma, una afirmación absoluta? En otras palabras, aplica alguna norma o estándar a todo tipo de gente (precisamente lo que los relativistas consideran imposible). Así, en la mera expresión de su teoría, deshacen su propio argumento. El otro problema que tiene esta afirmación es que ningún relativista se la cree realmente. Si alguien te dijera que "no hay ninguna verdad absoluta" y tú le propinaras un puñetazo en el estómago, seguramente se lo tomaría mal. Pero por sus propias convicciones, tendría que aceptar que, aunque para él dar puñetazos en el estómago esté mal, quizás para ti no es algo malo. Aquí es cuando vuelven con una enmienda sobre la afirmación original, y dicen: "Mientras no hagas daño a nadie, eres libre de hacer y creer lo que quieras". Pero se trata de una distinción arbitraria (a la vez que otra afirmación absoluta). ¿Quién dice que no puedo hacer daño a los demás? ¿Qué es lo que define un "daño"? ¿De dónde proviene esta regla? Si se hace esta afirmación en base a una preferencia personal, entonces no significa nada para nadie más. En sí, "no hacer daño" es un llamamiento a algo más grande, a algún tipo de dignidad para la persona humana. Pero, ¿cuál es el origen de esta dignidad? Como podéis ver, cuanto más profundizamos en estas cuestiones, más nos acercamos a comprender que nuestros conceptos de bien y verdad no son arbitrarios, sino que están basados en una verdad universal, más grande, más allá de nosotros mismos, una verdad escrita en la propia naturaleza de nuestro ser. Puede que no la conozcamos en su totalidad, pero no se puede negar que esa verdad existe.
Ésta la habréis oído como mínimo una docena de veces. Por desgracia, la persona que sostiene esta tesis es, en muchos casos, un cristiano (como mínimo, de nombre). Los problemas de esta visión son bastante claros. El cristianismo realiza una serie de afirmaciones sobre Dios y el hombre: Que Jesús de Nazaret era Dios mismo, que murió y resucitó para que fuéramos liberados de nuestros pecados. Cualquier otra religión del mundo niega todos estos puntos. Así pues, si el cristianismo es correcto, entonces dice una verdad vital para el mundo, una verdad rechazada por todas las demás religiones. Sólo esto ya hace que el cristianismo sea único. Pero la cosa no termina aquí. Recordemos la declaración de Jesús en el Evangelio de Juan: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie llega al Padre si no es a través mío". En el cristianismo, tenemos la revelación plena de Dios a la humanidad. Es cierto que todas las religiones contienen cierta medida de verdad (el grado varía según la religión). Sin embargo, si de verdad queremos seguir y alabar a Dios, ¿no deberíamos hacerlo de la forma que Él prescribió? Si Jesús es realmente Dios, entonces sólo el cristianismo tiene la totalidad de esta verdad. | ||
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