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La Pasión de Mel Gibson es un triunfo del arte y la fe
VATICANO, 16 Set. 03 (ACI). |
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En una entrevista con el periodista Antonio Gaspari, que en breve será publicada por el diario italiano La Stampa, el Cardenal Castrillón se convirtió en la más alta autoridad vaticana en respaldar La Pasión, desterró de plano cualquier acusación de antisemitismo, confirmó la fidelidad de la cinta al relato de los Evangelios y sostuvo que el film llevará a sus espectadores a amar más a Dios y al prójimo. A continuación reproducimos en español la entrevista concedida por el Cardenal Castrillón a Antonio Gaspari:
Mientras veía esta versión aún incompleta de la película, experimenté instantes de profunda intimidad espiritual con Jesucristo. Es una película que lleva al espectador hacia la oración y reflexión, hacia una contemplación sincera y sentida. De hecho, tal como le dije al señor Gibson luego de la proyección, yo con mucho gusto cambiaría algunas de las homilías que he dado acerca de la Pasión de Cristo por tan solo unas cuantas escenas de este film.
Con esta película, el señor Gibson ha logrado algo verdaderamente extraordinario. Ha utilizado la estupenda tecnología disponible a través de nuestros modernos medios de comunicación para lograr que la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo cobren vida frente a los ojos de la gente de nuestro tiempo. Más aún, la película en tanto obra de arte las actuaciones, la deslumbrante cinematografía, el sonido, iluminación, el ritmo, es tan poderosa como el mensaje que contiene.
Quisiera que todos nuestros sacerdotes católicos alrededor del mundo vean esta película. Espero que todos los cristianos tengan la oportunidad de verla, así como todas las personas en todas partes.
En mi opinión, uno de los grandes logros de esta película es haber mostrado eficazmente tanto el horror del pecado y el egoísmo, cuanto el poder redentor del amor. El ver esta película provoca amor y compasión. Hace que el espectador busque amar más, que quiera ser fuerte y bueno sin importar nada, tal como lo hizo Cristo frente su terrible sufrimiento. El público es conducido hacia una poderosa experiencia del amor fuerte y dulce de Dios, de su misericordia rebosante. Yo creo que si lográramos entender lo que Jesucristo hizo por nosotros y siguiéramos su ejemplo de amor y perdón, no habría ni odio ni violencia en el mundo. Esta película ayudará a hacer esto posible.
La película es un triunfo del arte y de la fe. Será una herramienta para explicar la persona y mensaje de Cristo. Estoy seguro de que cambiará positivamente a toda persona que la vea, tanto cristianos cuanto no-cristianos. Acercará a las personas a Dios y las acercará entre ellas mismas.
El señor Gibson ha tenido que apostar por muchas opciones artísticas sobre la manera en que representa a los personajes y eventos envueltos en La Pasión, y ha complementado la narrativa de los Evangelios con las reflexiones y aportes de los santos y místicos a lo largo de los siglos. Mel Gibson no solo sigue atentamente la narración de los Evangelios, dándole al espectador una nueva apreciación de esos pasajes bíblicos, sino que sus opciones artísticas también hacen a esta película fiel al significado de los Evangelios, tal como lo entiende la Iglesia.
El antisemitismo, como todas las formas de racismo, distorsiona la verdad con miras a colocar a toda una raza de gente en la mira, crearles una mala imagen. Esta película no hace nada parecido. Recoge de la objetividad histórica de la narrativa de los Evangelios, sentimientos de compasión, misericordia y reconciliación. Captura las sutilezas y horror del pecado, así como el dulce poder del amor y el perdón, sin hacer ni insinuar condenaciones generales en contra de ningún grupo. Esta película expresa todo lo contrario, expresa que de aprender del ejemplo de Cristo, no habría violencia en contra de ningún ser humano, nunca. Puede presenciar ahora un breve trailer de la película. |