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Navarro-Valls: "conectar el Evangelio con la cultura es el gran desafío cristiano"
Selección de Almudena Ortiz www.PiensaunPoco.com |
Su fuerza viene de dentro. Se alimenta de las verdades en que cree. No depende del estado de ánimo. No se paraliza ante la dificultad. Cuando me preguntan sobre la salud del Papa me remito a los hechos: una actividad cotidiana increíble; cinco grandes viajes -uno a Mongolia- programados para este año, el primero de los cuales ha sido a España. Descansa poco y se olvida mucho de sí mismo.
Hubiera sido por mi parte una insensatez no anotar cosas de las que fui testigo en todos estos años en circunstancias muy diversas. Por ahora, son sólo notas cronológicas que un día me ayudarán a revivir estos años extraordinarios. Quizás se recordará al Papa como un santo místico realista.
Ese riesgo existe. Y cuando se cae en él, nos encontramos con un periodismo servil, acomodaticio al poder económico o secuestrado por la ideología del momento. El periodismo no es inmune, por principio, al desacierto. Como no lo es ninguna otra actividad humana. Como siempre, la última palabra la tienen los lectores: comprar el periódico que interesa e ignorar el que no interesa.
Es una tarea necesaria y de carácter profesional. El desafío quizás está en lograr que valores a los que se da importancia en la vida individual, la tengan también a nivel cultural y social. Y esto es tarea de todos pero particularmente de los laicos, de los cristianos de a pie. Conectar el Evangelio con la cultura ha sido el gran desafío histórico del cristianismo desde el principio; y es hoy particularmente urgente. Dicho de otro modo: ese millón de personas que rezaban con el Papa en Madrid hace pocos días, deben poder ver en la vida social esos mismos valores en los que creen a nivel individual.
Es un objetivo inevitable por difícil que pueda aparecer. Y Juan Pablo II ha realizado cosas inimaginables hasta hace pocos años en este campo. El camino está abierto. |