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La
archidiócesis tejana de Galveston-Houston (5,6 millones de habitantes;
1,1 millón de católicos, un 20%) bautizó o recibió
como nuevos católicos a casi 2.400 adultos en la reciente Vigilia
o el Día de Pascua.
Su vecina, la archidiócesis de San Antonio (2,3 millones de habitantes; 700.000 católicos; un 30% de la población) bautizó o recibió a 1.165 adultos. La cosmopolita archidiócesis de Nueva York (5,7 millones de habitantes; 2,6 millones de católicos; un 45%) bautizó o recibió a 1.470 adultos. Si sumamos estas tres diócesis, con una población combinada cuatro veces menor que la de Francia, vemos que bautizan o reciben a tantos conversos adultos como todo el país galo (unos 5.000, entre bautizados y retornados a la fe a través de la confirmación adulta). Tres diócesis equivalen a un país cuatro veces más grande. Es un ejemplo del dinamismo religioso de la sociedad norteamericana, en un país donde un 44% de la población adulta profesa una convicción religiosa distinta a la que vivió en su infancia. Casi
120.000 al año Crecimiento
en el sur - Houston: 2.391
nuevos católicos adultos En otras regiones hay también puntos de crecimiento: Nueva York (1.470), su vecina Rockville Centre (689), la también vecina Buffalo (237); Washington, la capital, que lleva varios años haciendo campañas televisivas y parroquiales de evangelización, ve su segundo mejor resultado de la década: 1.166 nuevos católicos adultos. Historias
muy diversas Por supuesto, no todos los nuevos conversos serán fieles fervorosos. Como explicábamos en ReL, los 70 millones de católicos norteamericanos se agrupan en 5 tipos distintos, cada uno de unos 14 millones: una quinta parte son fieles y fervorosos; otra parte cree, pero es comodona y practica poco; otra parte cree y practica, pero duda o se desentiende en temas éticos; otro grupo sólo es católico en un sentido étnico y por último hay una fracción que no es católica en ningún sentido, excepto por tener alguna abuela italiana o polaca. | |||||
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