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El
Papa recibió este viernes 28 en la monumental sala Clementina
del Vaticano a los 300 líderes de las diferentes religiones del
mundo con los que se reunió el jueves en Asís, la cuna
de San Francisco. Junto con cuatro agnósticos que representan
a las personas que sin fe religiosa buscan la verdad con inquietud,
todos se comprometieron a trabajar por la paz en el mundo y a desterrar
la violencia, la guerra y el terrorismo, especialmente el que usa la
religión como excusa.
"Encuentros de este tipo son por fuerza excepcionales y poco frecuentes, pero son la viva expresión del hecho de cada día, en todo el mundo, personas de diferentes tradiciones religiosas viven y trabajan juntas en armonía", afirmó Benedicto XVI. Añadió que "es muy importante para la causa por la paz el que tantos hombres y mujeres se comprometan a trabajar por el bienestar de la familia humana". El Papa agradeció la participación de representantes cristianos de distintas denominaciones, judíos, musulmanes, budistas, taoístas, jainistas, bahais, de religiones tradicionales de América y Africa y especialmente de los cuatro intelectuales agnósticos. Uno de ellos, el filósofo mexicano Guillermo Hurtado, de 49 años, miembro del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad de México UNAM, afirmó el compromiso de muchas personas sin fe religiosa "en la búsqueda de la verdad" y que los agnósticos en la jornada querían dar "una señal de su deseo de trabajar juntos para construir un mundo mejor". Pluralidad, pero no sincretismo
Lo que sigue es el extracto de una carta escrita por Benedicto XVI el 4 de marzo de 2011 al pastor luterano alemán Peter Beyerhaus, su amigo desde hace mucho tiempo, que le había manifestado sus temores por la nueva convocatoria de la jornada de Asís: "Comprendo muy bien escribe el Papa su preocupación respecto a la participación en el encuentro de Asís. Pero esta conmemoración debía ser festejada de todos modos y, después de todo, me pareció lo mejor ir personalmente, para poder intentar de ese modo determinar la dirección de todo el evento. Haré de todo para que sea imposible una interpretación sincretista o relativista del evento, y para que quede firme que siempre creeré y confesaré lo que había reclamado a la atención de la Iglesia con la 'Dominus Iesus'. [Carta del 4 de marzo de 2011 a su amigo el pastor luterano alemán Peter Beyerhaus]. También el cardenal Raymond Leo Burke, prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, previno en los días anteriores al encuentro sobre un tratamiento incorrecto desde la prensa generalista: "No son pocos los riesgos que un encuentro de este tipo puede suscitar respecto a la comunicación mediática masiva del acontecimiento del que, como es claro, el pontífice es bien consciente. Los medios de comunicación masivos dirán, aunque solamente con las imágenes, que todas las religiones se han reunido para orar a Dios por la paz. Un cristiano poco formado en la fe puede extraer la conclusión gravemente errónea que una religión vale tanto como la otra y que Jesucristo es uno de los tantos mediadores para la salvación". Por ello, en el acto hubo gestos simbólicos, como la entrega a cada representantes de una luz que significa la paz, pero no oración común, aunque Benedicto XVI, el superior de los franciscanos y los líderes cristianos ortodoxos tuvieron ocasión de rezar ante la tumba de San Francisco. Los participantes contaron también con una hora y media de silencio y tranquilidad, cada uno en una sala de la hospedería de Asís, para rezar, reflexionar o meditar... cada uno, según su voluntad individual. El papel especial de los agnósticos inquietos En el encuentro ecuménico de Asís que convocó hace 25 años Juan Pablo II no había representantes de los no creyentes. Sin embargo, Benedicto XVI insistió en que estuvieran representados en esta cita. La razón queda clara en su brillante discurso en Asís . Frente al indeferentismo, el "pasotismo", y también como respuesta a los sincretistas ("toda religión vale") y a los ateos groseros ("ninguna religión vale"), el Papa propone con respeto y cariño a los "buscadores de la verdad". En sus palabras: "[...] personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios. Personas como éstas no afirman simplemente: «No existe ningún Dios». Sufren a causa de su ausencia y, buscando lo auténtico y lo bueno, están interiormente en camino hacia Él. Son «peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz». Plantean preguntas tanto a una como a la otra parte. Despojan a los ateos combativos de su falsa certeza, con la cual pretenden saber que no hay un Dios, y los invitan a que, en vez de polémicos, se conviertan en personas en búsqueda, que no pierden la esperanza de que la verdad exista y que nosotros podemos y debemos vivir en función de ella. Pero también llaman en causa a los seguidores de las religiones, para que no consideren a Dios como una propiedad que les pertenece a ellos hasta el punto de sentirse autorizados a la violencia respecto a los demás. Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios [...]" El Papa también recordó que tres años después del encuentro de 1986, "el muro de Berlín cayó sin derramamiento de sangre. Desde entonces, los enormes arsenales que había tras el muro perdieron su capacidad de aterrorizar, pero la situación en que hoy vivimos no es tampoco de paz, pues el mundo está desafortunadamente lleno de discordia. El Papa destacó en primer lugar entre los nuevos rostros de la violencia y la discordia el terrorismo que manipula el sentimiento religioso para justificar una crueldad despiadada. Es un abuso al que hay que poner coto, y Benedicto XVI recordó que los representantes de las religiones reunidos en Asís en 1986 quisieron decir y nosotros lo repetimos con vigor y gran firmeza- que ésta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación y contribuye a su destrucción. Por desgracia, en el pasado, los cristianos han caído en ese error, y el Papa afirmó que a este punto quisiera decir como cristiano: Sí, también en nombre de la fe cristiana se ha recurrido a la violencia en la historia. Lo reconocemos llenos de vergüenza. Pero es absolutamente claro que éste ha sido un abuso de la fe cristiana, en claro contraste con su verdadera naturaleza. Una segunda fuente de violencia en el mundo contemporáneo proviene de la adoración de la Riqueza (Mammón en arameo), del tener y del poder, que se revela una anti-religión, así como del tráfico de droga, con su secuela de degradación humana y de violencia que se convierte en algo normal y amenaza con destruir nuestra juventud en algunas partes del mundo. El discurso de la agnóstica Kristeva: feminismo como humanismo Antes del discurso del Papa, en Asís habló la profesora Julia Kristeva, representando a esos no creyentes. Esta filósofa y psicóloga de origen búlgaro señaló que las palabras de Juan Pablo II, ese "apóstol de los derechos humanos" -con su ¡no tengáis miedo!- no estaban dirigidas sólo a los creyentes, sino a todos los hombres, y pidió más complicidades entre el humanismo cristiano y el de origen ilustrado. Esa complicidad, dijo, es "un camino arriesgado pero que vale la pena". Tras la shoah y el gulag, el humanismo tiene el deber de recordar a hombres y mujeres el pasado y el presente para construir el futuro, afirmó. Para que el humanismo pueda desarrollarse y refundarse, ha llegado el momento de retomar los códigos morales del curso de la Historia, renovándolos a las nuevas situaciones". Kristeva también afirmó que "humanismo es feminismo" y puso un ejemplo: la sociedad, dijo, debería entender mejor la relación "única" entre la madre y su hijo. Un sincretista africano, predicando su opción Las palabras de J. Seung, budista coreano, llamando a una fratenidad entre las religiones para alcanzar la paz fueron unas de las más aplaudidas durante la intervención de 15 representantes de las grandes religiones en Asís. No hay lugar para la violencia o el terrorismo en la religión, dijo. "El mundo tiene necesidad de constructores de la paz a través de la fe, añadió el secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias, Olav Fykse. De la religión yoruba, habló Wande Abimbola, en nombre de las religiones de África. Soy un portavoz de aquellos que me han enviado. Ha llegado el tiempo para los líderes de todas las religiones del mundo de tener un nuevo cuadro conceptual, para dar a las religiones indígenas el mismo trato que a las otras". Todas las religiones son válidas y agradables al mismo Dios que nos ha creado, apuntó, para concluir su parlamento con un canto yoruba. [Por supuesto, la frase de que "todas las religiones son válidas y agradables al mismo Dios" no es una que puedan suscribir en absoluta las religiones monoteístas, y tampoco está nada claro que todas las religiones africanas afirmen que Dios creó al hombre: algunas enseñan que el hombre surgió muy a pesar de la voluntad del dios creador de la naturaleza, a menudo por error, o con astucia.] | |||||
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