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Un Congreso para mirar con los ojos de María
ZENIT, Roma, 28 abril de 2003 |
—Ninguna criatura ha conocido nunca y nunca conocerá a Jesús como María porque es inmaculada, porque es su Madre, porque es Evangelio vivido y, por lo tanto, otro Jesús. Para verlo, conocerlo y contemplarlo a Él, a través de los ojos de Ella, será necesario tratar —en la medida de lo posible— de imitarla en su continuo «sí» a la voluntad de Dios, y con ello, en cierto modo, hacerla revivir en nosotros.
—María y la oración tienen hoy un enorme valor. Con la presencia de un nuevo terrorismo tan terrible como el actual, efecto, como sugieren muchos, quizás de un Mal con la «M» mayúscula, no son suficientes los medios comunes para combatirlo, sino que es preciso recurrir al Bien con «B» mayúscula, es decir, a Dios y a aquello que con Él se relaciona. De allí la importancia de la oración, como se hizo en Asís [el 24 de enero de 2002], y por lo tanto, también del Rosario. En este mundo tan dividido entre países ricos y países pobres, que es la causa más profunda del terrorismo, llamados como lo estamos a comprometernos como nunca antes a suscitar la solidaridad, el compartir, la fraternidad, para hacer, cada vez más, de la humanidad una familia, nadie mejor que María, porque es Madre universal, podrá darnos una mano.
—Cuando alguien no cree en la oración, por lo general tiene poca fe en Dios. Por lo tanto es necesario ayudarlo a reavivarla. Y aquí hay muchas posibilidades a disposición. Entre ellas es muy eficaz el testimonio que nosotros los cristianos damos, cuando nos amamos recíprocamente. De hecho, a la unidad en el amor está prometida la conversión del mundo. Dice Jesús: «Que sean uno para que el mundo crea» (Cf. Juan. 17, 21).
—Los artistas tienden a la belleza. Es más, he constatado que para ellos —si son creyentes— el mejor atributo de Dios es la belleza. Está bien Dios verdad, Dios amor, pero todavía mejor Dios belleza. Y María, la «toda bella», es, por decir de algún modo, la encarnación de la belleza. De ahí su relación con los artistas y de los artistas con Ella. Y realmente deben sentirse atraídos por Ella, si la han pintado, esculpido, cantado, en todos los tiempos y de todas las formas.
—Todo comenzó el 16 de octubre del 2002, al terminar la audiencia del Santo Padre del miércoles, después de que él firmó su carta apostólica: «Rosarium Virginis Mariae». Entre las 600 personas, aproximadamente, de nuestro Movimiento, presentes en la Plaza San Pedro, estaba también yo. Y fue en esa ocasión cuando el Santo Padre me entregó un largo mensaje en el cual, entre otras cosas, se lee: «En esta fecha, quisiera consignar idealmente a los focolarinos la oración del Rosario. ( ) Estoy seguro de que su devoción a la Virgen Santa los ayudará a darle la relevancia necesaria a la iniciativa de un año dedicado al Rosario». Desde entonces, en todo el mundo han surgido diversas iniciativas para volver a proponer a muchos el sentido del rezo del Rosario. El congreso Mariano es una de ellas.
—Se reflexionará sobre la carta apostólica del Santo Padre sobre el Rosario y sobre los nuevos «Misterios de la luz», con testimonios de familias, políticos, religiosos, sacerdotes y jóvenes. Se realizarán dos mesas redondas: una, reservada a los responsables de diversos Movimientos eclesiales, sobre el tema; otra, con cristianos de diversas Iglesias que comentan la carta del Papa. Los discursos serán intercalados con representaciones artísticas, muy selectas, para honrar a María, la «Toda Bella». Las liturgias eucarísticas serán presididas por cardenales o arzobispos, entre los cuales el cardenal Angelo Sodano, el cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, monseñor Stanislaw Rylko, secretario del Consejo Pontificio para los Laicos y otros. |