Juan Pablo II está cerca de ser elevado a los altares
Roma celebra el sexto aniversario del deceso de Juan Pablo II a un mes de su beatificación
Benedicto XVI subraya que su antecesor era un “gran Pontífice y Testigo de Cristo”. Navarro Valls habla del comunicador Wojtyla: “nada postizo, eran gestos verdaderos”.
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Joseph Ratzinger, Benedicto XVI

        Este fin de semana Roma y la comunidad internacional católica ha recordado la muerte hace seis años de Juan Pablo II. Karol Wojtyla, el Papa de las gentes, falleció el 2 de abril de 2005 a las 21.37h. Este recuerdo está intensificado por la cuenta atrás de la beatificación del pontífice, que tendrá lugar de aquí a un mes, el 10 de abril.

        Por ello, en sus saludos después del rezo del Ángelus esta mañana en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI recordó a su predecesor, de quien se celebró este sábado el aniversario de su muerte.

        “Con motivo de su próxima beatificación, no he celebrado la tradicional Misa de sufragio por él, sino que le he recordado con afecto en la oración, como creo que todos vosotros”, afirmó Benedicto XVI, dirigiéndose a los fieles en italiano, según explica Zénit.

        “Mientras, a través del camino cuaresmal, nos preparamos a la fiesta de Pascua, nos acercamos con alegría también al día en el que podremos venerar como beato a este gran Pontífice y Testigo de Cristo, y confiarnos aún más a su intercesión”, añadió.

        La solemnidad de la Divina Misericordia

        Karol Wojtyla falleció en la solemnidad de la Divina Misericordia, pues se habían celebrado ya las Primeras Vísperas que marcan el comienzo litúrgico de la fiesta.

         Él mismo había instituido el domingo de la Divina Misericordia el 30 de abril de 2000, durante la celebración eucarística por la canonización de sor María Faustina Kowalska.

        Su beatificación tendrá lugar en la misma solemnidad, domingo 1 de mayo.

        Navarro Valls: el secreto de Juan Pablo II cuando comunicaba

        El más esperado de los relatores fue sin lugar a dudas el entonces portavoz de la Sala de prensa de la Santa Sede, el médico español Joaquín Navarro Valls, quien contó como “desde su primer viaje en México, Juan Pablo II despertó la curiosidad de los expertos de comunicación”.

        Y en una exposición llena de hechos y recuerdos comentó como después del viaje en Estados Unidos en 1979, un periodista que buscaba de explicar el éxito de la comunicación de Juan Pablo II dijo: “me he enamorado no de lo que dijo pero de cómo lo dijo”. Y Navarro Valls precisó que en ese momento “ya tenía una impresión exactamente contraria a la del periodista”.

        Si bien “en el mundo de la imagen él fue un personaje indiscutible en los medios de comunicación porque se encontraba a gusto cuando comunicaba”. Esto porque “sabía que sea él que quien le escuchaba eran criaturas de Dios y por lo tanto podría entender, porque todos los hombres tienen la capacidad de conocer una cosa: la verdad”.

        “Por este motivo exponía las cosas –recordó– con una simplificación originaria que facilitaba la transmisión. Y la simplificación originaria es uno de los dones de la comunicación de masa que muchos quisieron imitar”.

        En el viaje de Juan Pablo II a Estados Unidos, en septiembre de 1987 un periodista del New York Times se hizo la misma pregunta y respondió: “El Papa domina la televisión simplemente ignorándola” y “le haría sentir escalofríos a cualquier consultor de comunicación en Estados Unidos”. Aquí ya es más aquella opinión “me gusta como lo dice pero no lo que dice”.

        “Le mostró a una generación que el tema de Dios era inevitable. Estaba convencido que no se puede entender al ser humano si se pone de lado a Dios. Y que sin Dios el hombre es solamente un triste animal ingenioso”.