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Hacia el exterior |
Los que conocen la vida de Gaudí nos dicen que uno de sus libros de cabecera era el titulado El Año Litúrgico, del abad Dom Prosper Guéranger, libro que tuvo gran divulgación entre los estudiosos y los fieles a inicios del siglo XX en Cataluña. Gaudí
era un admirador de la liturgia cristiana y de su estética.
Esto explica que proyectara el templo de la Sagrada Familia como una
gran catequesis de la Iglesia, tal como ésta se expresa a lo
largo del año litúrgico. | |||||
| Un poeta | Cuando
el visitante entre en la nave se hallará como ante un bosque
de palmeras. Pero cada uno de estos árboles -las columnas- está
dedicado a una Iglesia particular. Están así representadas
todas las diócesis, tanto las de aquí como las del mundo
entero. Gaudí pensó un templo de verdad católico
y universal, por ello simbolizó en él los cinco continentes
del mundo y tiene tanto sentido que sea el Papa quien presida su dedicación. Por lo que se refiere a las columnas, podemos añadir que son un conjunto de cincuenta y dos. Son todos los domingos del año. Las que rodean el presbiterio están dedicadas al Adviento y a la Cuaresma; las cuatro del crucero, a la Navidad, Ramos, Pascua de Resurrección y Pentecostés; las del transepto, al tiempo pascual; y el espacio de las cinco naves a los domingos de todo el año. Todo lo cual, aunque sea dicho en forma de sumario, justifica que podamos afirmar que la Sagrada Familia es un templo único en el mundo a causa de su simbología bíblica y litúrgica, y también por las innovaciones propiamente técnicas utilizadas en su construcción. Su simbología religiosa explica que un nuncio del Papa en España, monseñor Rangonesi, al visitar en el año 1915 el templo y escuchar las explicaciones de boca de Gaudí en persona, cuando acabaron la visita, le dijera entusiasmado: "¡Usted es el Dante de la arquitectura!" | |||||
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