El Papa aprueba la canonización de la beata española Bonifacia Rodríguez
ABC
Vivir la Santa Misa

 

Humillada perdonó

        El Papa aprobó ayer el milagro que permitirá la canonización de la beata española Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de la Congregación de las Misioneras Siervas de San José. La fecha de su proclamación como santa será anunciada en el próximo Consistorio que Su Santidad celebrará en marzo del año que viene, según precisó a ABC la postuladora de la causa, la hermana Victoria López Luaces.

        El decreto firmado ayer por Benedicto XVI, durante una audiencia con el prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos, Angelo Amato, reconoce como milagrosa la curación en junio de 2003 de un joven congoleño que padecía peritonitis plástica, una enfermedad intestinal de pronóstico mortal en los países africanos en ese tiempo.

Una mujer del pueblo

        Este decreto abre las puertas a su canonización, que podría celebrarse a finales de 2011, según señaló la hermana Victoria. La Madre Bonifacia era «una mujer del pueblo y para el pueblo». Nació en Salamanca el 6 de junio de 1837 y con apenas 13 años aprendió el oficio de cordonera. El trasfondo evangélico que fue cobrando su taller, donde se reunían muchas mujeres trabajadoras pobres de la época, no pasó desapercibido al jesuita catalán Francisco de Butinyà, quien le sugiere en 1874 prolongarlo en una congregación religiosa de mujeres trabajadoras, que acogieran a otras para liberarlas del riesgo de perder su dignidad al trabajar fuera de casa.

        Tres meses después de la fundación de las Siervas de San José, Butinyà es exiliado y el nuevo director de la congregación promueve la destitución de la Madre Bonifacia por oponerse al cambio de fines de la institución. Pese a las humillaciones e injusticias, la religiosa perdona y olvida. Murió en Zamora el 8 de agosto de 1905. El Papa también aprobó ayer la beatificación de dos españoles: el obispo Juan de Palafox y Mendoza, y de la religiosa María Isabel Salvat y Romero.