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Esperanza a partir del perdón |
"En el sur de Sudán, la venganza es una virtud. Forma parte de la cultura. Se piensa que no eres una persona de verdad si no consigues vengarte" explica a LA RAZÓN. "Aquí sólo los cristianos predicamos el perdón, animamos a rechazar la ira y la venganza y a entregarlas a Dios. Sólo Dios enseña a perdonar y a ser una persona nueva. He visto muchos actos de perdón, sobre todo muchas madres y esposas perdonando a quienes mataron a sus hombres. Fueron veinte años de guerra, causó dos millones de muertos. Estoy convencido de que el sacrificio de las madres que han ofrecido a Dios sus tragedias familiares, su perdón, es lo que ha traído la paz de 2005. Fue la oración de esas mujeres generosas, reconciliadas con Dios y sus enemigos", asegura. El obispo recuerda una ocasión, durante la guerra, en que "llegaron aviones del norte, islamistas, y bombardearon una de nuestras misiones. Una bomba de racimo explotó al lado de un árbol donde se escondían cinco misioneros: se quemó el árbol, pero a ellos no les pasó nada. Son cosas de Dios". A sus 72 años, este comboniano dirige una diócesis del tamaño de media Italia, con 80 por ciento de animistas. Le ayudan 30 sacerdotes y 54 religiosas. Desde la asociación solidaria que ha fundado, CESAR (www.cesarsudan.org), coordina el trabajo de 13 escuelas, 240 maestros y 320 enfermeros, un signo de esperanza para los casi cuatro millones de habitantes de Rumbek. | |||||
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