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Con motivo de mis veinte años de ordenación
30 de noviembre de 2002 |
| Primeras impresiones al regresar | Como sabéis, el 8 de noviembre se
cumplen veinte años de mi ordenación sacerdotal y con ese
motivo quiero ponerme en contacto con quienes de alguna manera han estado
cerca de mi ministerio a lo largo de estos años.
Esta reflexión no pretende ser un largo discurso sobre el sacerdocio. Es un pensamiento muy concreto. Como sabéis hace pocos días que he regresado de España y lo que me he encontrado a mi vuelta me ha dejado completamente destrozado. Creí que a estas alturas lo había visto todo y no es así. Tengo intención de escribir la próxima Carta desde la Misión (016) en breve (si soy capaz de ponerme a ello), no será una carta agradable lo anuncio desde ahora, porque lo que estamos viviendo aquí no es bonito, la vida aquí, hermanos, es horrible. |
| Hambre de verdad |
Desde que he llegado no he dejado de recorrer mañana y tarde (entre reuniones de hospital, colegio y enfermeras) campos y bateyes y estoy impactado por la terrible miseria, la hambruna espantosa que se va adueñando de estas pobres gentes. Ayer me decían unas madres que se me agolpaban a la camioneta en batey Contador "padre, haga algo ¡¡por Dios!! que nos estamos muriendo de hambre." Y así he venido todo el camino a Los Llanos: "haga algo, padre, haga algo", esas palabras las seguía repitiendo en la sacristía: "haga algo, haga algo" y durante la Misa de la noche me han golpeado mi alma de pastor: "padre, haga algo, haga algo que nos morimos de hambre..." |
| "Hacer algo más" |
Veinte años y todavía me dicen estas gentes: "haga algo" y yo, la verdad, al ver este mar de miseria que me ahoga, pienso en lo poquito que he hecho, la poca gente que hay que se atreva a dejarlo todo para "hacer algo" y lo muchísimo que queda por hacer. Por eso, mirando a Dios abandonado por estos lodazales infames os pido que si me queréis ayudar a "hacer algo" me deis tres regalos con motivo de mi aniversario de ordenación, que en realidad son uno solo. Lo que os pido que hagáis el día 8 de noviembre, no es mas que lo que pide Jesús en el Evangelio oración, ayuno, limosna como signo de la verdadera conversión del corazón: |
| Oración lo primero |
En primer lugar: A lo largo del día os pido que en una iglesia, en vuestra habitación, donde sea, os pongáis delante de un crucifijo y le digáis a Cristo crucificado en oración:
No recéis precipitadamente, rezad en serio, en el silencio del alma es donde habla Dios, que sea Él quien os hable y os llene el corazón de amor para que la mediocridad y la pereza no sigan atenazando nuestra vida, para que nos sacuda la parálisis espiritual en la que fácilmente nos vamos adormilando. |
| Ayuno y limosna |
En segundo lugar: Os pido como un regalo muy especial que el día 8 hagáis un día de ayuno completo. No comáis nada. Sí, he dicho NADA. Ofrecedlo a Jesús por mí como un sacrificio. Servirá para ayudarme a expiar mis muchos pecados. Servirá para que sepáis lo que es el hambre, lo que se siente. La desesperación que siente una madre cuando no tiene nada que darle de comer a sus hijos. Os va a impresionar muchísimo más que saber que todos los días, todos los días, todos los días, en el mundo mueren aproximadamente cien mil personas de hambre. De no comer, de sentirse todos los días como te vas a sentir tú el día 8. Sed valientes para atreverse a hacerlo. En tercer lugar: Que como gesto simbólico deis en limosna a los pobres lo que ese día os ahorréis en comida. No vais a solucionar el problema del hambre en el mundo con ese poquito pero al menos os ayudará a vosotros a daros cuenta lo injusta que es la vida que estamos viviendo. |
| Oración ayuno y pobreza |
Si no ayunas es que no rezas de verdad, porque si cuando oras dices que amas a Dios, Él te responde como a Caín: "Caín, Caín ¿dónde está tu hermano?" Oración que no lleva a querer compartirlo todo con los pobres es una oración mentirosa, falsa, hipócrita (lo decía el Evangelio de ayer noche en el versículo final: "Lo mismo vosotros - dice Jesús - el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío" [Mt 14:33]). Si tantos años de rezos no han empobrecido tu vida considerablemente por amor a Cristo abandonado en lo pobres es que todavía no has empezado a hacer oración. Habrás dicho mucha palabrería beata pero no has empezado a hacer oración. Orar es amar y el que ama siente en su corazón un deseo irresistible de compartirlo todo con la persona amada, hasta la entrega de la propia vida. Cuanta más oración más pobreza, cuanta más pobreza más oración. Por eso el rico en realidad no ama y no ama porque no reza de verdad, porque si rezara amaría a Cristo abandonado, hambriento, tiritando de frío... y sentiría el deseo de darlo todo a Jesús. El rico tiene el corazón de piedra, porque lo tiene cerrado al amor de sus hermanos que nos dicen como estas pobres gentes a mí: "hermano, haz algo, que me muero de hambre..." La generosidad es fruto del amor, el amor es fruto de la oración. El que ora es generoso y el que da se queda sin eso que da, por eso, si todavía tenemos tanto es que hemos orado poco, hemos amado poco, hemos compartido poco. Cristo no te pide una limosna de tu dinero solamente, Cristo te pide la vida entera. |
| Hay mucho por hacer y se puede | Yo por mi parte, con motivo de mi aniversario también he tomado una serie de decisiones, sobre todo viendo esta espantosa miseria de mis hijos, mis hermanos. He decidido ir esta semana a hablar a la Casa Vicini y plantearles de modo definitivo la postura de la Iglesia ante el sufrimiento de estas gentes y exigirles el inmediato cumplimiento de los acuerdos firmados y que no acaban de ponerse en práctica: contrato de trabajo, que le suban el sueldo, servicios médicos, que se les pague en dinero, etc. Si en un plazo razonablemente breve esto no cambia les devolveré el vehículo que han donado, así como los demás favores que han hecho a la diócesis y comenzaremos una campaña de denuncias por todos los medios de comunicación. |
| Basta abrir los ojos para ver miseria | Como os decía, hace pocos días he regresado de España, han sido días muy amargos para mí. Regreso a la misión con una inmensa tristeza en el corazón y una honda soledad. Claro que ha habido gente que ha dado dinero, pero he sentido los corazones tan fríos, tan duros, tan indiferentes. Definitivamente me he convencido de que he sido un ingenuo y que la verdad de la verdad es que los pobres, su miseria de cada día no le importa a casi nadie, te escuchan una noche, una tarde, un rato y ya. Todo se acabo, la vida sigue, con su ja, ja, ja... Su vida alegre, su despilfarro sin control, el darle al cuerpo todos los gustos, la despreocupación ante los sufrimientos de los hombres... La verdad es que España ha sido para mí una experiencia amarguísima. Que lejos está Dios de esa manera de vivir, que poco tiene ver con el Niño-Dios del pesebre entre animales. Yo nada más que pensaba en cuanta gente podría comer algo cada día con lo que los gordos españoles se gastan en dietas, en el último régimen para adelgazar, en gimnasios para rebajar los kilos de las comilonas... Y luego vamos a Misa como si nada... |
| Reaccionar ante la cruda realidad |
Mirad amigos, el otro día en el hospitalito de aquí al lado murió una mujer, una madre, sobre la mesa de operaciones ¿por qué? Pues porque se fue la luz, sí amigos, así de simple, así de tonto, así de trivial... se fue la luz en plena operación cuando tenía el estómago rajado y como no pudieron arrancar el viejo generador y no funcionaban los aparatos que mantenían sus constantes vitales, se murió. Y ¿qué vais a decir? ¿qué horror? ¿qué espanto? ¿y con decir eso nos quedamos tan tranquilos y nos vamos a tomar unas copas, unos pinchos y a cenar con los amiguetes? Mirad, dejemos de vivir en un cuento de hadas, dejemos de vivir sobre nubes de algodón, dejemos de vivir como gallinitas de corral, como borregos, cuando podemos ser águilas en la santidad; dejemos de vivir como pececitos de colores en una pecera cuando podemos navegar los océanos infinitos del amor de Dios. Por eso, si me queréis ayudar os pido eso: que recéis, que ayunéis y que deis a los pobres por amor, de lo que os hayáis privado. Me lo podéis mandar a la misión o se los podéis dar a un pobre de un semáforo. |
| Obras son amores |
Por último, pienso en María, Madre de Dios y Madre de todos los hombres ¿no le dolerá a ella cada uno de estos pobres? ¿no los llevará a cada uno clavado como espada en el fondo del alma? Ved la ternura de una madre hecha compasión y misericordia. Mirad el dolor de María en cada uno de esos pobres ¿no querríais consolarla? No le deis la espalada jamás a los pobres que los pobres serán pobres pero tienen madre que vele por ellos. Gracias por acordaros de mí el día 8, si algo me queréis, quered a los pobres y quererlos a ellos, quererme a mí no es perderse en vanos sentimientos y en alabanzas vacias. Amar no es sentir, amar es cambiar de vida y hacer algo. |
| Con la fuerza de Cristo |
Termino con una confidencia. La noche antes de mi ordenación la pasé en vela hasta el amanecer delante de un Sagrario, en recuerdo de aquella noche, a lo largo de estos veinte años, cada víspera de mi ordenación, la noche del 7 al 8 (esta noche) la paso en vela ante el Santísimo hasta el amanecer, con Jesús en la Eucaristía, fuente de vida y de esperanza para el mundo. No tengo nada con que pagaros vuestro amor y vuestra amistad pero os prometo que esta noche le diré vuestro nombre a Dios, Él cambiará nuestro corazón para que jamás, jamás nos olvidemos de su rostro que es el rostro de cada pobre. Con mi más cariñosa bendición. A todos os llevo dentro de mi pobre corazón. El padre.... |