Un «cuerpazo» muy sensato
Remedios Falaguera Silla
El diablo propone un brindis

 

 

El marido ideal

        Me proponía escribir un artículo sobre la película mexicana «Bella», ganadora del People´s Choice Award del Festival Internacional de Toronto, de la que su joven director Alejandro Gómez Monteverde nos aseguraba en una entrevista que quiso «hacer una película de amor que tocara los corazones de la gente... ese tipo de amor que va más allá de los escenarios románticos, una historia de amor entre dos seres humanos, permitiendo a los personajes experimentar el amor que comprende y no juzga. En 'Bella' vemos tres almas quebradas; su lenguaje es el dolor que llevan dentro. Sin embargo, José (protagonista principal) sabe que su familia puede ser una medicina para aliviar ese dolor. Todos tenemos familias y al final nuestras familias juegan un papel enorme en lo que somos. Creo que la familia es el fundamento de lo que uno es»

        El argumento es cautivador o por lo menos a mi me lo parece. «La película cuenta la historia de Nina (Tammy Blanchard), quien se enfrenta a la disyuntiva de un aborto por un embarazo no deseado, y José (Verástegui), una estrella del fútbol que pierde su carrera por un accidente terrible y uno de sus mejores amigos, que trata de ayudarla. Todo sucede en una tarde en Nueva York».

        Pero les debo confesar que después de regalarme la vista con la foto del protagonista principal, Eduardo Verástegui, mi intencion se fue al traste. ¿Qué quieren que les diga? Una no es de piedra.

        Además de modelo, cantante y un actor, que se perfila como una de las nuevas estrellas del cine latino en Hollywood, este joven «cuerpazo» con unos ojos de impacto que nos abre su corazón sin reservas, no puede pasar desapercibido. Es más, tiene todas las cualidades que una madre desea para el futuro marido de sus hijas.

El poder de una madre

        Mas aún, debo reconocerle una valentía que cautiva y sorprende, cuando nos confiesa sin ningún rubor y sin «cortarse un pelo» que «buscó la felicidad en la fama y el éxito pero al cabo de varios años de perseguir este sueño se dio cuenta que estaba «vacío» y ciego en la vanidad y la soberbia», pero que ahora está «dispuesto a «vender tacos» en Tamaulipas, su pueblo natal, con tal de ser fiel a sus principios morales».

        La razón de este cambio en su vida la tiene muy clara: «Creo que las oraciones de mi madre han tenido mucho que ver en todo esto, Ya sabes lo que se dice: 'No hay nada más poderoso que las oraciones de una madre por sus hijos'. Después de ver mi caso, estoy convencido de ello. Todo el cambio que he experimentado en mi vida, las personas nuevas que se me acercaron en mi crisis, no me cabe duda que han sido fruto de las oraciones de mi madre».

        «Si el día de mañana voy a casarme y tener hijos, que mis hijos estén orgullosos de su padre. Si voy a llevar una vida íntegra, voy a ser radical. No me gustan las medias tintas. Sea quien sea quien esté detrás del mejor proyecto, no voy a hacer nada que vaya contra mis principios porque si acepto, es venderme y volveré a acabar viviendo una mentira».

El valor de uno mismo

        Eduardo ha decidido producir películas que «toquen la conciencia y los corazones de la gente, historias que eleven la dignidad de las personas» y, como no podía ser de otra manera, ha creado una organización de ayuda en California para asistir a personas necesitadas, especialmente a las mujeres que deciden abortar.

        Su coraje del que se sabe que hace lo correcto, le lleva a no tener reparos en llamar «cobardes» a los que promueven el aborto, especialmente a los promotores de la propuesta de ley para legalizar el aborto en México, y «carniceros» a los médicos que los practican. «Porque él sí estudió, fue a la escuela, sabe lo que hace, hizo un juramento de defender la vida y ahí hay vida y él la está terminando, él mete las tijeras y corta cabezas»

        «He visitado algunas clínicas y cuando platico con las muchachas, la mayoría llega aconsejada por hombres, casi ninguna quiere hacerlo, pero tienen miedo, están asustadas, se sienten solas y sin recursos. Hay que pensar en ayudarlas nada más. Hay que ayudarlas a ver otras opciones... y les recuerdo las sabias palabras de la madre Teresa de Calcuta. Que en el aborto hay dos crímenes, el del hijo y el de la conciencia de la madre, y yo digo como ella, que los bebés que no quieran, te lo juro, que me los den a mí».

        Pues bien, con el permiso de ustedes, aquí les dejo este link para la/el que quiera «regalarse» la vista y dejarse cautivar por un testimonio de fe atractivo: http://www.eduardoverastegui.com.ar/

        Ahora me entienden, ¿verdad?