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Había una laguna por cubrir |
John Milbank y todo el movimiento de la Radical Orthodoxy insisten, en nuestro tiempo, en la importancia de que la Teología recupere su lugar central en el pensamiento. No sólo indican la dependencia de la filosofía sino que también denuncian que la Teología haya quedado relegada por las modernas ciencias sociales. Al compartir esa tesis del autor me parece oportuno recomendar este diccionario de Teología que no guarda ninguna relación ni con él ni con su movimiento. La razón es sencilla. La Teología está en todas partes pero siempre ejerciendo de cenicienta. O se la considera molesta en el debate o se la usa en sus versiones más difusas. De ahí la importancia de un libro serio que clarifique los puntos fundamentales de esta ciencia. Es cierto que la Teología sólo puede hacerse desde la fe. Parte de la filosofía moderna, con tremendas consecuencias en la política, partió de una secularización de la teología. Se empezaron a pensar nociones recibidas de la tradición cristiana como si Dios no existiera y se socavó la misma posibilidad del conocimiento al pensar al hombre separado de Dios. El clima de desconfianza ejerció de corrosivo intelectual y justificativo de regímenes cada vez más duros. Eso le toca estudiarlo a otras disciplinas. Lo que nos interesa aquí es señalar que la Teología debe abandonar su reducto, que no llega ni a trinchera, y volver al lugar que le corresponde. En este sentido en nuestro país estamos de mala suerte porque, como en toda el área de influencia napoleónica, se apartó a la Teología de la Universidad. Se firmó así su desprestigio al quitársele, de alguna manera, el carácter de ciencia. De ahí que, en nuestro país, leer teología no se hace ni en los seminarios donde, curiosamente, se considera más importante estar al día en otras disciplinas por un cierto aire de modernidad. Este Diccionario sale al paso de una carencia. Existen otros, algunos bastante o muy buenos, dedicados a campos específicos de la teología, como la liturgia, la espiritualidad o la moral. También los hay sobre campos más específicos y autores concretos. Faltaba uno, actual y español, que abarcara la teología en su conjunto para dar una idea cabal de la ciencia y del nivel de estudios en España, aunque hay algún autor extranjero. En un primer juicio el resultado es más que aceptable. Introduce los términos precisos para hacerse una idea global de los contenidos de la Teología y da lo que puede esperarse de un diccionario y aún más. Por otra parte este trabajo muestra la vitalidad de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Como suele hacerse en estos casos han contado con profesores de muchos otros centros docentes. Aún así lleva la impronta de la casa y cumple con su cometido de investigar y de dar a conocer sus hallazgos. Todo sirva para que la Reina, a la que le toca juzgar sobre las demás disciplinas, recupere el trono del que fue impunemente separada. | |||||
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