Carta Apostólica de Juan Pablo II a los responsables
de las Comunicaciones Sociales.
El reto de nuestro tiempo:
una comunicación verdadera

Cuarenta años después del Decreto del Concilio Vaticano II Inter mirifica, sobre los medios de comunicación social, Juan Pablo II considera oportuna una nueva reflexión sobre los desafíos que las comunicaciones sociales plantean a la Iglesia.

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Se necesita una conversión

        Juan Pablo II ha escrito una Carta apostólica para llamar a toda la Iglesia a una conversión pastoral y cultural en su presencia y actitud ante los medios de comunicación social. De esto depende, en la aldea global –reconoce el Pontífice en la misiva hecha pública por la Santa Sede este lunes–, el dinamismo eclesial "para proclamar el Evangelio, o para reducirlo al silencio en los corazones de los hombres".

        La Carta, titulada El rápido desarrollo, está dirigida de manera particular a los responsables de las comunicaciones sociales, y, tras constatar que "la comunidad cristiana ha dado pasos significativos en el uso de los medios de comunicación", recuerda que "los medios son, para muchos, el principal instrumento de guía e inspiración. También el mundo de los medios necesita la redención de Cristo", afirma, antes de explicar: "El fenómeno actual de las comunicaciones sociales impulsa a la Iglesia a una especie de conversión pastoral y cultural, para ser capaz de afrontar de manera adecuada el cambio de época que estamos viviendo", subraya el Santo Padre en el texto de algo menos de veinte páginas.

Valorar los medios

        "La Iglesia no ha de contemplar tan sólo el uso de estos medios de comunicación para difundir el Evangelio, sino, hoy más que nunca, para integrar el mensaje salvífico en la nueva cultura, que precisamente los mismos medios crean y amplifican". El Pontífice considera que deben hacerse intérpretes de este llamamiento los pastores, "para que el anuncio del Evangelio se haga de modo incisivo ", estimulando "la escucha" y favoreciendo "la acogida".

        La Exhortación se dirige también a "las personas consagradas", y a todas "las comunidades eclesiales" en general. "Valorizar los medios de comunicación no es sólo tarea de entendidos del sector –aclara–, sino también de toda la comunidad eclesial", pues "la vida cristiana en su conjunto debe tener en cuenta la cultura mediática en la que vivimos". Ahora bien –alienta–, "es oportuno que, con prudencia y sabiduría pastoral, se fomente en las comunidades eclesiales la dedicación al trabajo en el campo de la comunicación, y así contar con profesionales capaces de un diálogo eficaz con el vasto mundo mediático ". "Hace ya quince años –recuerda el papa–, que juzgué insuficiente dejar los medios a la iniciativa individual o de grupos pequeños".

Sin miedo

        El Papa aconseja "garantizar la formación y la atención pastoral de los profesionales de la comunicación". Y reconoce: "Con frecuencia, estas personas se encuentran ante presiones particulares y dilemas éticos que emergen del trabajo cotidiano; muchos de ellos están sinceramente deseosos de saber y de practicar lo que es justo en el campo ético y moral, y esperan de la Iglesia orientación y apoyo".

        La conversión a la que llama el Papa considera insuficiente el que la presencia de la Iglesia en los medios se deje "a la iniciativa individual o de grupos pequeños ", y sugiere que se integre "con claridad en la programación pastoral". El Papa finalizó con un mensaje de confianza, que recuerda el mensaje que, desde el inicio de su ministerio, ha querido lanzar al mundo entero: "¡No tengáis miedo de las nuevas tecnologías! ¡No tengáis miedo de la oposición del mundo! ¡No tengáis miedo de vuestra debilidad y de vuestra incapacidad!"